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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 7

Tópico: Comienza el diluvio

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
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Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Comienza el diluvio (Génesis 7)

Dios le dio instrucciones a Noé para que construyera un arca, una inmensa nave en la que cupieran tanto él como su familia, una pareja de todo animal impuro y siete parejas de todos los animales limpios. La expresión hebrea que aparece en Génesis 7:2 literalmente significa "siete [y] siete" y después aparece la frase "macho y su hembra". Por cierto, en este pasaje se demuestra que la distinción entre los animales limpios y los impuros estaba vigente mucho antes del pacto del Sinaí, celebrada en la época de Moisés. Las personas sólo podían comer animales limpios, y sólo éstos podían ofrecerse como sacrificio a Dios. De esta forma, es evidente la razón por la que Dios les ordenó llevar en el arca más animales limpios que impuros, además del hecho de que los animales limpios son víctimas con más frecuencia de los depredadores y de que un ecosistema necesita más animales de presa que depredadores para poder subsistir.

Por supuesto, los ateos, incrédulos y eruditos se han mofado de la idea de que el relato del arca sea algo real y verdadero, y argumentan que semejante arca tendría que tener unas dimensiones gigantescas, muchísimo más grandes que las descritas en el Génesis o de las que se podían construir en aquella época. Pero sus críticas están basadas en algunas suposiciones discutibles.

Con frecuencia los críticos afirman que si de cada especie animal debían llevar una pareja en el arca, entonces serían miles de animales los que tendrían que transportar. Pero esto presupone que desde el punto de vista bíblico cuando se habla de especie se está hablando de lo mismo que se llama especie desde el punto de vista científico. Esto no necesariamente es cierto. Cuando en la Biblia se mencionan las especies se está hablando de diferentes grupos o clases de animales, pero al hablar desde el punto de vista científico, muchas veces se usa esta palabra para hablar de especies que pueden cruzarse; con esto lo que ocurre es que se pueden obtener muchas especies diferentes que proceden de una sola clase de animales. Pudiera ser que el término bíblico de especie corresponda más bien a la clasificación científica de género, y así se reduciría enormemente el número de animales que debía ser llevado en el arca. Sabemos, por ejemplo, que todos los perros que existen en la actualidad, desde el diminuto Chihuahua hasta el imponente San Bernardo, los podríamos obtener de una pareja de perros "genérica" utilizando ciertos principios de cruzamiento selectivo. Además, esta objeción no tiene en cuenta que la gran mayoría de animales terrestres son insectos, la mayoría de los cuales tan sólo requieren unos pocos milímetros para subsistir. Por otra parte, los animales terrestres requieren tan poco espacio que, en promedio, un solo metro cúbico bastaría para 23 de ellos. Varios estudios han confirmado que el diseño y las dimensiones del arca eran suficientes para albergar a los animales que de-bía llevar, y que todavía quedaba espacio suficiente para el almacenamiento de provisiones y las habitaciones de los seres humanos.

El diluvio comenzó en el año 600 de la vida de Noé, el mismo año en el que Matusalén murió. La Biblia nos dice que llovió durante 40 días y 40 noches, y que "las cataratas de los cielos fueron abiertas" (esto lo analizaremos con mayor detalle en el capítulo 9 del Génesis). También nos dice que "fueron rotas todas las fuentes del grande abismo" (7:11). Esto significa que los depósitos subterráneos de agua fueron vaciados, tal vez debido a fuerzas tectónicas. Una de las objeciones más comunes en contra de la historia del diluvio es que no existía agua suficiente para cubrir las montañas, tal como se dice en el versículo 19. Esto parte de la base de que en la actualidad la topografía de la tierra es similar a la que tenía en la época de Noé; sin embargo, las Escrituras nos dan a entender que tal vez esto no sea así. Por ejemplo, Génesis 1:9 nos dice que las aguas de la tierra (es decir, los mares) estaban reunidas en un solo lugar. Esto también parece dar a entender que la tierra era una sola masa. En la actualidad sin embargo, vemos que hay tierra dispersa por todas partes, y que definitivamente las aguas no están en un solo lugar. Tal vez el estado actual de la topografía de la Tierra sea el resultado de un tremendo trastorno geológico que ocurrió durante el diluvio o en algún momento después de éste.

 

 

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