___

 
Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 6

Tópico: El mundo antediluviano; Dios llama a Noé

  < Anterior

Siguiente>

  Comentario:

Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
Génesis 3
Génesis 4
Génesis 5
Génesis 6
Génesis 7
Génesis 8
Génesis 9
Génesis 10
Génesis 11
Génesis 12
Génesis 13
Génesis 14
Génesis 15
Génesis 16
Génesis 17
Génesis 18
Génesis 19
Génesis 20
Génesis 21
Génesis 22
Génesis 23
Génesis 24
Génesis 25
Génesis 26
Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
Génesis 30:25-43
Génesis 31
Génesis 32
Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
Génesis 37
Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Hijos de Dios, hijas de los hombres, y los gigantes (Génesis 6).

Algunos han enseñado que Génesis 6 describe cómo los ángeles caídos se casaron con mujeres y de esta forma engendraron gigantes medio demonios. Pero existe una explicación más lógica.

El Compendio manual de la Biblia, de Halley, dice que "se cree que los hijos de Dios (6:2), o son ángeles caídos, o líderes de las familias setitas, que se casaron con los descendientes impíos de Caín" (24 a edición, p. 72). La primera posibilidad que se menciona aquí no es factible en realidad, porque aunque los ángeles son llamados "hijos de Dios" en Job 38:7, son llamados así porque Dios es su "Padre" por la creación. Los ángeles son seres espirituales (Hebreos 1:7), no criaturas terrenales. Ellos ni se casan ni se reproducen sexualmente (ver Lucas 20:34-36). Además, esta explicación también iría en contra del principio tan claramente expuesto en Génesis 1, en el que cada especie se reproduce "según su especie". También hay que recordar que el Jesús resucitado explicó que "los ángeles caídos", o demonios, no podían manifestarse físicamente como él y los ángeles justos podían hacerlo (Lucas 24:39; comparar con los versículos 40-43; Génesis 18:1-8, 16; 19:1). En vez de esto, en las Escrituras vemos que los demonios tan sólo poseen a ciertas personas o se aparecen como fantasmas.

La segunda explicación que Halley ofrece es mucho más razonable y encaja mejor en el contexto del pasaje. En Génesis 4 encontramos la historia de Caín y Abel y después está la genealogía de los descendientes de Caín. Génesis 5 es llamado "el libro de las generaciones de Adán" (v. 1). Comienza con la creación de Adán, quien fue creado por Dios, y muestra que la descendencia de Adán continuó con Set. Al igual que los ángeles, Adán también era "hijo de Dios" porque fue creado (ver Lucas 3:38), y aun con mayor razón, puesto que Adán fue hecho a imagen de Dios (Génesis 1:26-27; 5:1-3). De esta línea familiar de Set se dice lo siguiente: "Entonces los hombres comenzaron a invocar el nombre del Eterno" (Génesis 4:26), lo cual también podría traducirse "ser llamados según el nombre de Dios". Después, en Génesis 6, vemos "los hijos de Dios" (los descendientes de Set, la línea justa) casándose con "las hijas de los hombres" (las mujeres descendientes de Caín, la línea impía).

También existe una tercera posibilidad, y esta es que la expresión "los hijos de Dios" también pueda traducirse como "los hijos de los dioses", ya que la palabra hebrea elohim, en su forma plural, se puede referir en ciertas ocasiones a los dioses falsos en lugar del Dios verdadero. Según esta explicación, los hombres injustos mencionados como hijos de los dioses (bien sean adoradores paganos o tal vez hombres que se autoproclamaron como semidioses) "tomaron" por la fuerza a algunas mujeres. Esto tal vez sea un ejemplo de la conducta malvada de aquella época.

Sea cual fuere el caso, es evidente que los del problema eran seres humanos, y no ángeles. Dios dijo: "No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre" (v. 3), y: "Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado" (v. 7). O sea que los gigantes mencionados aquí debieron haber sido seres humanos también, descendientes de Adán y Eva (ver Hechos 17:26). Esos gigantes fueron destruidos en el diluvio. Pero después del diluvio vendrían otros como ellos, que descenderían, como todos los de la época posterior al diluvio, de Noé, no de los ángeles (ver Deuteronomio 2:20-21; 3:11). Recordemos que Goliat, a quien David derrotó, tenía casi tres metros de altura (1 Samuel 17:4), pero seguía siendo un hombre (vv. 24-25; 33) y no un híbrido humano-demoníaco.

El mundo antediluviano (Génesis 6)

El mundo anterior al diluvio debe ser especialmente interesante para todos los cristianos que viven en los tiempos del fin, porque Jesús relacionó específicamente las condiciones de los tiempos del fin con las condiciones previas al diluvio (Mateo 24:38).

Génesis 6 nos da una descripción del mundo antediluviano, un mundo lleno de violencia, la consecuencia natural de un corazón humano motivado solamente por propósitos malvados. Como nos dice el versículo 5: "Y vio el Eterno que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal". Todas las actitudes y las motivaciones de los hombres eran dominadas por el mal. La intención continua de la humanidad era la búsqueda de propósitos perversos. Como nos dice Proverbios 23:7: "Cual es su pensamiento en su corazón, tal es él". Y Jesús también fue muy claro: "Del corazón salen los malos pensamientos . . ." (Mateo 15:19). Jesús también nos dijo que a pesar de las horrorosas perversidades y la evidente degeneración social, las personas de la época de Noé continuaron con su vida normal diaria, "comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento" (Mateo 24:38), aparentemente sin tener en cuenta la miserable condición de su mundo. Esto es lo que hace el pecado; progresivamente lo insensibiliza a uno a las condiciones perversas que lo rodean.

En muchos aspectos, nuestro mundo del siglo 21, frenético y cambiante, se está aproximando al mismo estado del antiguo mundo de Noé. Detengámonos a pensar en nuestras sociedades. La violencia y la depravación están por todas partes, y se aprecian como una clase de diversión y entretenimiento. Nuestros deportes y formas de diversión están llenas de violencia, brutalidad, asaltos y asesinatos. Las noticias diarias están llenas de una escalada de crímenes que no se detiene. Las calles de nuestras ciudades son avenidas de sangre derramada y de robos. El sexo y la sensualidad no sólo están presentes, sino que continuamente nos los ofrecen descaradamente por medio de los personajes más populares, quienes alaban y promueven abiertamente el erotismo y las formas de vida perversas; al mismo tiempo, mujeres semidesnudas le hacen propaganda a todo desde automóviles hasta un seguro de salud. Parejas conviven sin casarse, y gran parte de los matrimonios está destinada al divorcio. A pesar de la "liberación" prometida por la revolución sexual, la violencia contra las mujeres y la miseria de las familias que están a cargo sólo de la mujer, tienen unos índices demasiado altos. El abuso y la explotación de los niños han alcanzado unas cifras espeluznantes. A medida que las condiciones empeoran, las señales que Jesús dijo que aparecerían en los últimos días se vuelven cada vez más evidentes.

 

 

< Anterior  

Siguiente>