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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 45 

Tópico: José se da a conocer a sus hermanos

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
Génesis 3
Génesis 4
Génesis 5
Génesis 6
Génesis 7
Génesis 8
Génesis 9
Génesis 10
Génesis 11
Génesis 12
Génesis 13
Génesis 14
Génesis 15
Génesis 16
Génesis 17
Génesis 18
Génesis 19
Génesis 20
Génesis 21
Génesis 22
Génesis 23
Génesis 24
Génesis 25
Génesis 26
Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
Génesis 30:25-43
Génesis 31
Génesis 32
Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
Génesis 37
Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Paralelos en las Escrituras  (Génesis 45)

Podemos ver un paralelo temático entre la historia de José y la historia de Jesús. José fue llevado como esclavo a Egipto para que en últimas su familia pudiera sobrevivir a la hambruna. De igual manera, Jesús fue enviado para sufrir por otros, ha sido exaltado a la más alta posición de todas, y como resultado de ello podrá salvar a la humanidad de la muerte.

José vio la mano de Dios en todo lo que había pasado, desde sus primeros sueños hasta su esclavitud, encarcelamiento, exaltación y, al final, la reconciliación con su familia. Más tarde les dijo a sus hermanos: "Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo" (50:20). En las palabras de José en que reconocía la intervención de Dios en lo que había ocurrido, estaba comprendida la expresión de perdón por todo el mal que le habían hecho. De la misma forma, el pacto que nos ofrece eterna salvación por medio de Jesucristo está lleno de perdón hacia todos aquellos que hicieron necesaria su muerte. Con esto en mente, debemos tener en cuenta la petición de José a su padre: "Ven a mí, no te detengas" (45:9), porque de igual manera Cristo nos llama para que moremos con él. No nos demoremos en hacerlo.

El capítulo 45 termina con noticias maravillosas para Jacob. Por más de 20 años había pensado que su hijo José estaba muerto, y que nunca lo volvería a ver (ver 42:35, 38). Ahora estaba preocupado por la suerte de sus otros hijos al viajar a Egipto, pero ellos regresan con la noticia más feliz de todas, algo absolutamente inimaginable: "José vive aún —le dijeron—; y él es señor en toda la tierra de Egipto" (45:26). ¡Esto parecía algo absoluta y totalmente imposible!

"Y el corazón de Jacob se afligió, porque no los creía" (v. 26). Pero lentamente, él empezó a comprender. "Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió. Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera" (vv. 27-28). Sí, era posible, por encima de cualquier imposible, y más allá de la razón, porque el Dios de Jacob y de José era y sigue siendo el Gobernante de los cielos y la tierra. Con él, todas las cosas son posibles.

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