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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 37

Tópico: Los sueños de José; los hermanos de José lo venden como esclavo

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

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Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Preludio a sucesos trascendentales (Génesis 37)

El capítulo 37 de Génesis nos da detalles acerca de por qué los hermanos de José se llenaron de celos contra él y lo vendieron como esclavo. El favoritismo que Jacob sentía por José era la causa obvia de los celos, y la túnica de varios colores que le dio no fue bien recibida por los demás (v. 4). Pero la gota que rebosó la copa parece que fueron los sueños de José, quien tal vez los contaba con cierta presunción. No solamente sus hermanos se molestaron, su padre también lo reprendió por ello.

Los sueños se volvieron realidad y la familia de José le llegó a estar sujeta. Debido a que estos sueños se cumplieron, sabemos que no eran sueños comunes y corrientes sino profecías inspiradas por Dios. Aunque los sueños no sólo fueron importantes por la clase se acontecimientos que predijeron, sino también por la ingerencia que tendrían en ciertas circunstancias futuras que iban a culminar en uno de los acontecimientos más renombrados de la historia. Estos sueños de José sirvieron como catalizadores de ciertos acontecimientos que no culminarían hasta la liberación de los israelitas de Egipto.

Recordemos Génesis 15, pasaje en donde Dios profetizó acerca de los descendientes de Abraham, quien en ese entonces todavía se llamaba Abram. Dios le dijo que sus descendientes serían extranjeros en una tierra que no sería de ellos y, además, vivirían un tiempo de esclavitud y aflicción (v. 13). Con los sueños de José no solamente se desencadenaron ciertos acontecimientos que le iban a permitir a la familia de Israel sobrevivir a un futuro período de hambre, sino que estos mismos acontecimientos servirían para que Israel y sus hijos tuvieran que ir a Egipto, en donde sus descendientes se convertirían en esclavos, después en una gran nación, y finalmente serían liberados por un gran poder milagroso.

En Génesis 37 vemos una demostración de cómo Dios obra y cómo hace que la profecía se cumpla. Él parte de una situación que ya existe (el favoritismo de Jacob y los celos que generaba este favoritismo en el resto de la familia) y luego introduce un nuevo elemento (los sueños de José) para encaminar los acontecimientos hacia el cumplimiento de su plan (que Israel fuera a Egipto y de allí fuera liberado). De esta forma, él hace que la profecía se cumpla, y al mismo tiempo permite que todas las personas vayan tomando sus propias decisiones. Es realmente impresionante ver su poder en acción.

Dicho sea de paso, aunque en este capítulo parece haber un poco de confusión con respecto a quiénes compraron a José, si los ismaelitas o los madianitas (vv. 25, 27-28, 36). Lo más probable es que se trataba de una caravana compuesta por una asociación de varios grupos árabes.

Además, veamos lo que dice un comentario con respecto a lo que la arqueología ha descubierto y que va en contra de la teoría de aquellos que sostienen que relatos como los de José fueron escritos cientos de años después del momento en que supuestamente ocurrieron. Veamos un aparte del libro Is the Bible True? ("¿Es veraz la Biblia?"), de Jeffery Sheler (1999, pp. 73-74):  En Génesis 37:28 . . . José, un hijo de Jacob, es vendido como esclavo por sus hermanos, quienes lo vendieron por 20 piezas de plata. [El profesor Kenneth] Kitchen dice que esto coincide perfectamente con el precio en que vendían los esclavos en esa región en los siglos 18 y 19 a.C. Esto lo prueban muchos documentos descubiertos en la antigua Mesopotamia y en Mari (en lo que ahora es Siria). Otros documentos demuestran que el precio de los esclavos se incrementó continuamente en siglos posteriores. En el siglo 8 a.C., el precio de los esclavos, como lo comprueban los registros Asirios, se había elevado hasta 50 ó 60 piezas de plata, y hasta 90 a 120 piezas durante el Imperio Persa, en los siglos 5 y 4 a.C. Kitchen argue que si la historia de José hubiera sido inventada por un escriba judío en el siglo sexto, como algunos escépticos lo han sugerido, ¿por qué el precio que aparece en el Génesis no es de 90 a 100 piezas de plata? Es más razonable pensar que el relato bíblico es un reflejo de la realidad.

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