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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 35:1-26

Tópico: El regreso a Bet-el; la muerte de Raquel; el pecado de Rubén

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
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Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
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Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
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Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Epílogo de la caída de Siquem; Rubén pierde la primogenitura  (Génesis 35:1-26)

De la misma forma en que Dios protegió a Israel (Jacob) de la espada de Esaú, también lo protegió de la venganza de sus vecinos en Canaán. Al mencionar nuevamente que lo había protegido de Esaú (v. 1), Dios le recordó a Jacob que no debía temer, que debía viajar a Bet-el y que Dios lo iba a proteger nuevamente. Fiel a su palabra, su terror cayó sobre las ciudades de la tierra y los habitantes no persiguieron a la familia de Jacob.

Para mostrar a Dios y a su promesa de protección el debido respeto y honor, Jacob se aseguró de ordenar a su familia que se deshicieran de los dioses extraños que había entre ellos. Éstos parece que eran los ídolos que Raquel había robado anteriormente, así como los ídolos familiares de valor que Simeón y Leví probablemente tomaron en su combate contra Siquem (ver 34:29). Cuando Jacob llegó a Bet-el, también construyó un altar en honor al Dios  verdadero para darle gracias por su bendición. A Dios parece haberle agradado la fe de Jacob y su obediencia, y le reafirmó las promesas que les había hecho a Abraham e Isaac. Dios hasta reafirmó el cambio de nombre de Jacob por el de Israel, cosa que ya había hecho en el capítulo 32.

Dios nuevamente reafirmó la promesa del linaje de los reyes (dada anteriormente en Génesis 17:4-6). Pero cuando mencionó la promesa de la bendición nacional, agregó algo que aparece aquí por primera vez en las Escrituras: la promesa de una nación y de un conjunto de naciones. Estudiaremos más acerca de esta profecía cuando lleguemos a Génesis 48, cuando los derechos de primogenitura recaigan en Efraín y Manasés, hijos de José. Manasés se convertiría en la gran nación y Efraín en el conjunto o grupo de naciones.

En el capítulo 35 también leemos acerca de la muerte de Raquel, cuando estaba dando a luz a Benjamín, y de su entierro en Belén. Este suceso trágico fue seguido por un incidente vergonzoso en el que Rubén mancilló el lecho de u padre al tener relaciones sexuales con Bilha, la madre de sus hermanos Dan y Neftalí. Rubén era el primogénito de Jacob con Lea, lo que lo hacía merecedor de la doble porción de la herencia. Sin embargo, como ya lo hemos mencionado, este derecho de la primogenitura fue traspasado a los hijos de José. De acuerdo con 1 Crónicas 5:1-2, el pecado de Rubén fue la causa de que Israel le diera el derecho de primogenitura a José. No solamente fue un pecado de deshonra y adulterio, sino que tuvo consecuencias a largo plazo, llegando incluso a determinar quiénes serían los que recibirían las promesas de riqueza que Dios le hizo a Abraham.

 

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