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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
35:1-26 Tópico: El regreso a Bet-el; la muerte de Raquel; el pecado de Rubén |
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Epílogo de la caída de Siquem; Rubén pierde la primogenitura (Génesis 35:1-26) De
la misma forma en que Dios protegió a Israel (Jacob) de la espada de Esaú,
también lo protegió de la venganza de sus vecinos en Canaán. Al mencionar
nuevamente que lo había protegido de Esaú (v. 1), Dios le recordó a Jacob que
no debía temer, que debía viajar a Bet-el y que Dios lo iba a proteger
nuevamente. Fiel a su palabra, su terror cayó sobre las ciudades de la tierra y
los habitantes no persiguieron a la familia de Jacob. Para
mostrar a Dios y a su promesa de protección el debido respeto y honor, Jacob se
aseguró de ordenar a su familia que se deshicieran de los dioses extraños que
había entre ellos. Éstos parece que eran los ídolos que Raquel había robado
anteriormente, así como los ídolos familiares de valor que Simeón y Leví
probablemente tomaron en su combate contra Siquem (ver 34:29). Cuando Jacob
llegó a Bet-el, también construyó un altar en honor al Dios verdadero
para darle gracias por su bendición. A Dios parece haberle agradado la fe de
Jacob y su obediencia, y le reafirmó las promesas que les había hecho a
Abraham e Isaac. Dios hasta reafirmó el cambio de nombre de Jacob por el de
Israel, cosa que ya había hecho en el capítulo 32. Dios
nuevamente reafirmó la promesa del linaje de los reyes (dada anteriormente en
Génesis 17:4-6). Pero cuando mencionó la promesa de la bendición nacional,
agregó algo que aparece aquí por primera vez en las Escrituras: la promesa de
una nación y de un conjunto de naciones. Estudiaremos más acerca de
esta profecía cuando lleguemos a Génesis 48, cuando los derechos de
primogenitura recaigan en Efraín y Manasés, hijos de José. Manasés se
convertiría en la gran nación y Efraín en el conjunto o grupo de naciones. En el capítulo 35 también leemos acerca de la muerte de Raquel, cuando estaba dando a luz a Benjamín, y de su entierro en Belén. Este suceso trágico fue seguido por un incidente vergonzoso en el que Rubén mancilló el lecho de u padre al tener relaciones sexuales con Bilha, la madre de sus hermanos Dan y Neftalí. Rubén era el primogénito de Jacob con Lea, lo que lo hacía merecedor de la doble porción de la herencia. Sin embargo, como ya lo hemos mencionado, este derecho de la primogenitura fue traspasado a los hijos de José. De acuerdo con 1 Crónicas 5:1-2, el pecado de Rubén fue la causa de que Israel le diera el derecho de primogenitura a José. No solamente fue un pecado de deshonra y adulterio, sino que tuvo consecuencias a largo plazo, llegando incluso a determinar quiénes serían los que recibirían las promesas de riqueza que Dios le hizo a Abraham.
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