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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 34

Tópico: Siquem y Dina; la matanza de los varones de Siquem

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
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Génesis 7
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Génesis 9
Génesis 10
Génesis 11
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Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
Génesis 30:25-43
Génesis 31
Génesis 32
Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
Génesis 37
Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Siquem y Dina  (Génesis 34)

Génesis 34:2 nos dice que Siquem tomó a Dina y "se acostó con ella, y la deshonró". ¿Indica esto que Siquem violó a Dina, o que lo sucedido ocurrió de común acuerdo? El versículo 1 nos dice que Dina fue "a ver a las hijas del país". Algunos comentaristas sugieren que ella estaba en los últimos años de su adolescencia y que posiblemente asistió a alguna clase de acto público o celebración. También sugieren que debido a que no tenía hermanas, ella tal vez estaba tratando de ser aceptada por las otras jóvenes de su edad, y se encontró en una situación que no estaba preparada para manejar, perdiendo su virginidad no por medio de la violencia sino por indiscreción.

Sin embargo, la violenta reacción de los hermanos de Dina puede implicar que ella no quería que esto pasara. Tal vez es posible que Siquem lo hubiera hecho bajo los efectos del alcohol o a pesar de las protestas de Dina. Si consideramos que Dina parece que tenía alrededor de 14 ó 15 años, en la actualidad lo llamaríamos un crimen de corrupción de menores. Sin embargo, en la sociedad de aquella época, en que se arreglaban matrimonios sin tener en cuenta la madurez de los futuros contrayentes, esta edad se consideraba como una edad apropiada para el matrimonio.

Siquem definitivamente obró mal porque se aprovechó de Dina y tuvo relaciones sexuales con ella antes del matrimonio. Sin embargo, parece que no hubo violencia, puesto que él le habló dulcemente a la joven después, y aun "se enamoró" de ella (v. 3). Existe un contraste muy grande entre la actitud de Siquem y la actitud de Amnón cuando violó a Tamar (2 Samuel 13). Amnón no quería nada de ella después de tomarla por la fuerza.

Más adelante, Siquem parecía realmente dispuesto a cumplir todos los requisitos de los hermanos de Dina con tal de casarse con ella, a pesar de lo dolorosas que pudieran ser estas condiciones. Sus hombres también estaban dispuestos a hacer el mismo sacrificio, tal vez dándole crédito a su actitud de reconciliación, aunque ellos tal vez también estaban interesados en compartir la riqueza de la familia de Jacob, lo cual sería posible por medio de la circuncisión. Sin embargo, el versículo 19 nos dice que Siquem era "el más distinguido de toda la casa de su padre", lo cual puede darnos a entender que de buena fe él estaba tratando de reparar el daño que había hecho. Tal vez el hecho de que no se mencione ninguna objeción por parte de Dina nos podría indicar sus sentimientos acerca de lo que había pasado.

La actitud de Jacob también puede indicarnos que él no lo veía como una violación, un acto violento, aunque muy seguramente no estaba contento con lo que había pasado. Anteriormente, él había hecho algunos negocios con Hamor, padre de Siquem (33:19), y se sentía turbado —tal vez hasta furioso— con la nueva situación que ahora se presentaba. Sin embargo, estaba dispuesto a dar a Dina en matrimonio, de acuerdo con el pacto que sus hijos le habían ofrecido, pues ella estaba en la ciudad con su nuevo esposo después de haber celebrado el acuerdo (v. 26). Más tarde, Dios instruyó a la nación de Israel para que supiera cómo manejar esta clase de situaciones, dejando en las manos del padre la decisión de dar o no a su hija en matrimonio, pero de todas formas estableciendo que el agresor debía pagar una multa económica, sin importar cuál fuera la decisión del padre (Éxodo 22:16-17; Deuteronomio 22:28-29). Así que Jacob podría haberse rehusado a dar a su hija en matrimonio si en verdad estuviera convencido de que ese matrimonio no debería efectuarse, cosa que seguramente él hubiera sentido si hubiera sido una violación (acceso carnal violento). De hecho, Dios equipara la infamia de una violación con la de un asesinato (Deuteronomio 22:25-27).

Una venganza brutal (Génesis 34)

La violenta venganza de Simeón y de Leví no fue acogida favorablemente por su padre. Él creía que esta felonía iba a manchar el nombre de la familia y que sus vecinos se iban a unir para destruirlos. Era Esaú el que debía vivir por la espada (27:40), no Jacob. El ataque de los hermanos parecía ser excesivamente brutal, porque no sólo mataron a Siquem, el que había causado la ofensa, sino que también acabaron con todos los hombres de la ciudad de Siquem.

Aunque los hijos le explicaron a Jacob las razones de su comportamiento, el descontento de su padre no cambió. Si bien la predicción de Jacob de que su familia sería destruida no ocurrió, debido a la protección de Dios (35:5), mucho tiempo después Jacob todavía seguía mostrando disgusto por las acciones de Simeón y de Leví. Poco antes de morir, Jacob pronunció la siguiente profecía proveniente de Dios: "Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus armas . . . Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura. Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel" (49:5-7). Aquí comprobamos que los rasgos familiares se transmiten, probablemente por una combinación de herencia y forma de crianza. En el caso de Simeón y de Leví, Dios juzgaba que sus descendientes serían demasiado explosivos para estar juntos y tener sus propias naciones. De hecho, esto sólo implicaría problemas para el resto del mundo.

Más adelante vemos que ese impetuoso comportamiento emocional de la familia de Leví sería canalizado hacia un celo por servir a Dios.

 

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