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Bíblica de hoy: Génesis
34 Tópico: Siquem y Dina; la matanza de los varones de Siquem |
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Siquem y Dina (Génesis 34) Génesis
34:2 nos dice que Siquem tomó a Dina y "se acostó con ella, y la
deshonró". ¿Indica esto que Siquem violó a Dina, o que lo sucedido
ocurrió de común acuerdo? El versículo 1 nos dice que Dina fue "a ver a
las hijas del país". Algunos comentaristas sugieren que ella estaba en los
últimos años de su adolescencia y que posiblemente asistió a alguna clase de
acto público o celebración. También sugieren que debido a que no tenía
hermanas, ella tal vez estaba tratando de ser aceptada por las otras jóvenes de
su edad, y se encontró en una situación que no estaba preparada para manejar,
perdiendo su virginidad no por medio de la violencia sino por indiscreción. Sin
embargo, la violenta reacción de los hermanos de Dina puede implicar que ella
no quería que esto pasara. Tal vez es posible que Siquem lo hubiera hecho bajo
los efectos del alcohol o a pesar de las protestas de Dina. Si consideramos que
Dina parece que tenía alrededor de 14 ó 15 años, en la actualidad lo
llamaríamos un crimen de corrupción de menores. Sin embargo, en la sociedad de
aquella época, en que se arreglaban matrimonios sin tener en cuenta la madurez
de los futuros contrayentes, esta edad se consideraba como una edad apropiada
para el matrimonio. Siquem
definitivamente obró mal porque se aprovechó de Dina y tuvo relaciones
sexuales con ella antes del matrimonio. Sin embargo, parece que no hubo
violencia, puesto que él le habló dulcemente a la joven después, y aun
"se enamoró" de ella (v. 3). Existe un contraste muy grande entre la
actitud de Siquem y la actitud de Amnón cuando violó a Tamar (2 Samuel 13).
Amnón no quería nada de ella después de tomarla por la fuerza. Más
adelante, Siquem parecía realmente dispuesto a cumplir todos los requisitos de
los hermanos de Dina con tal de casarse con ella, a pesar de lo dolorosas que
pudieran ser estas condiciones. Sus hombres también estaban dispuestos a hacer
el mismo sacrificio, tal vez dándole crédito a su actitud de reconciliación,
aunque ellos tal vez también estaban interesados en compartir la riqueza de la
familia de Jacob, lo cual sería posible por medio de la circuncisión. Sin
embargo, el versículo 19 nos dice que Siquem era "el más distinguido de
toda la casa de su padre", lo cual puede darnos a entender que de buena fe
él estaba tratando de reparar el daño que había hecho. Tal vez el hecho de
que no se mencione ninguna objeción por parte de Dina nos podría indicar sus
sentimientos acerca de lo que había pasado. La actitud de Jacob también puede indicarnos que él no lo veía como una violación, un acto violento, aunque muy seguramente no estaba contento con lo que había pasado. Anteriormente, él había hecho algunos negocios con Hamor, padre de Siquem (33:19), y se sentía turbado —tal vez hasta furioso— con la nueva situación que ahora se presentaba. Sin embargo, estaba dispuesto a dar a Dina en matrimonio, de acuerdo con el pacto que sus hijos le habían ofrecido, pues ella estaba en la ciudad con su nuevo esposo después de haber celebrado el acuerdo (v. 26). Más tarde, Dios instruyó a la nación de Israel para que supiera cómo manejar esta clase de situaciones, dejando en las manos del padre la decisión de dar o no a su hija en matrimonio, pero de todas formas estableciendo que el agresor debía pagar una multa económica, sin importar cuál fuera la decisión del padre (Éxodo 22:16-17; Deuteronomio 22:28-29). Así que Jacob podría haberse rehusado a dar a su hija en matrimonio si en verdad estuviera convencido de que ese matrimonio no debería efectuarse, cosa que seguramente él hubiera sentido si hubiera sido una violación (acceso carnal violento). De hecho, Dios equipara la infamia de una violación con la de un asesinato (Deuteronomio 22:25-27). Una
venganza brutal (Génesis 34) La
violenta venganza de Simeón y de Leví no fue acogida favorablemente por su
padre. Él creía que esta felonía iba a manchar el nombre de la familia y que
sus vecinos se iban a unir para destruirlos. Era Esaú el que debía vivir por
la espada (27:40), no Jacob. El ataque de los hermanos parecía ser
excesivamente brutal, porque no sólo mataron a Siquem, el que había causado la
ofensa, sino que también acabaron con todos los hombres de la ciudad de Siquem. Aunque
los hijos le explicaron a Jacob las razones de su comportamiento, el descontento
de su padre no cambió. Si bien la predicción de Jacob de que su familia sería
destruida no ocurrió, debido a la protección de Dios (35:5), mucho tiempo
después Jacob todavía seguía mostrando disgusto por las acciones de Simeón y
de Leví. Poco antes de morir, Jacob pronunció la siguiente profecía
proveniente de Dios: "Simeón y Leví son hermanos; armas de iniquidad sus
armas . . . Maldito su furor, que fue fiero; y su ira, que fue dura. Yo los
apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel" (49:5-7). Aquí comprobamos
que los rasgos familiares se transmiten, probablemente por una combinación de
herencia y forma de crianza. En el caso de Simeón y de Leví, Dios juzgaba que
sus descendientes serían demasiado explosivos para estar juntos y tener sus
propias naciones. De hecho, esto sólo implicaría problemas para el resto del
mundo. Más adelante vemos que ese impetuoso comportamiento emocional de la familia de Leví sería canalizado hacia un celo por servir a Dios.
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