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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 33

Tópico: Jacob y Esaú se encuentran

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
Génesis 3
Génesis 4
Génesis 5
Génesis 6
Génesis 7
Génesis 8
Génesis 9
Génesis 10
Génesis 11
Génesis 12
Génesis 13
Génesis 14
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Génesis 22
Génesis 23
Génesis 24
Génesis 25
Génesis 26
Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
Génesis 30:25-43
Génesis 31
Génesis 32
Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
Génesis 37
Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

La reconciliación (Génesis 33)

En la mañana, Jacob partió y poco después vio que Esaú venía con 400 hombres. Jacob había ordenado a su familia, poniendo a los niños con sus respectivas madres; primero estaban las concubinas, seguidas por Lea, con Raquel cerrando la caravana. Esto lo hizo así con el propósito de darle la máxima protección a Raquel (posiblemente embarazada de Benjamín) y a José. Si de pronto Esaú atacaba, era posible que cuando llegara donde Raquel estuviera satisfecho con la destrucción alcanzada. Jacob encabezaba la caravana, y por momentos caminaba y se postraba delante de Esaú a medida que éste se acercaba, mostrando así el máximo respeto y la más profunda humildad.

Sin embargo, el encuentro con Esaú fue de todo menos hostil. Esaú se alegró verdaderamente al ver a Jacob. Veinte años habían calmado fuertemente sus sentimientos y, dada la magnitud de la fuerza militar que lo acompañaba, tal parece que Esaú hubiera alcanzado un aceptable nivel de éxito, suficiente cuando menos para que se sintiera realmente bendecido. Jacob le mostró los regalos y le presentó a su familia, pero prudentemente declinó acompañar a Esaú hasta Seir, tal vez pensando que de pronto la naturaleza impulsiva de Esaú se volviera a manifestar y nueva-mente se presentara el resentimiento por el mal que Jacob le había hecho.

Después del encuentro con Esaú, Jacob se fue para Siquem (vv. 18-19), donde compró una parcela y cavó un pozo. Al parecer, este fue el mismo pozo en el que, muchísimos años después, Jesucristo se encontró con la mujer samaritana. Más tarde este lugar fue conocido como Sicar (Juan 4:5-6), cerca de la moderna ciudad de Nablús. Jacob, quien ahora se llamaba Israel, también le construyó allí un altar a Dios y lo llamó El-Elohe-Israel, que significa "Dios, el Dios de Israel" (Génesis 33:20). El proceso de la "conversión" de Jacob estaba bastante adelantado en este momento. Ya no miraba a Dios como el Dios de sus padres, sino que ahora lo veía como el Dios suyo, el Dios de Israel, lo que parece darnos a entender que había desarrollado una relación personal con él.

 

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