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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
31
Tópico: Jacob se separa de Labán |
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Jacob se separa de Labán (Génesis 31) Jacob
prosperó porque Dios lo bendijo y porque manejó sabiamente los rebaños. Pero
en la medida en que Jacob prosperaba, Labán declinaba. Esto irritó a Labán,
especialmente desde que él pensó que el trato con Jacob lo iba a beneficiar
enormemente. También parece que Labán se acostumbró a tener un nivel de vida
muy alto porque Dios lo había bendecido a causa de Jacob, y que al decrecer
tenía que acostumbrarse a un nivel de vida inferior. De hecho, Labán había
malgastado la dote de 14 años de trabajo que Jacob le había pagado por sus dos
esposas (vv. 15-16). En aquellos días, el padre guardaba la dote de sus hijas
como una reserva, pero Labán la había malgastado deshonradamente.
Finalmente, al ver cómo la fortuna de Labán estaba decreciendo rápidamente,
sus hijos se preocuparon y entendieron que si no hacían algo pronto, se iban a
quedar sin nada. Ante
la hostilidad creciente entre Labán y Jacob y la posibilidad de que los hijos
de Labán decidieran hacer algo en contra de Jacob y de su familia, era tiempo
de partir. La conversación que Jacob sostuvo con sus esposas antes de la
partida nos pone de presente la falsedad de Labán, la fe de Jacob y la forma en
que Dios proveyó. Durante los seis años en que Jacob estuvo pendiente de los
rebaños de Jacob (v. 41), Labán cambió muchas veces los términos del pacto
entre él y Jacob. Pero en cada cambio, Jacob confió en Dios, esperando en su
continua bendición. Y en cada cambio Dios lo bendijo. Finalmente, Dios le
ordenó a Jacob que se fuera. Para evitar una confrontación, Jacob se fue sin
decirle a Labán. Sin
embargo, antes de salir, Raquel hurtó los ídolos de la casa de Labán. Es
posible que ella los haya tomado porque la creencia común era que el que
tuviera los ídolos sería bendecido por los dioses; de acuerdo con el paganismo
en que había sido educada, Raquel tal vez intentaba "asegurar" la
buena fortuna de su esposo. Ella y Lea aparentemente habían llegado a adorar al
verdadero Dios, buscando su dirección (ver 29:32; 30:22-23; 31:16). ¿Por qué
entonces Raquel se llevó los ídolos? Ciertos comentaristas afirman que la
explicación más probable es que ella los haya robado porque representaban la
posesión de las propiedades de Labán. La persona que tuviera los ídolos
podía probar que era el dueño legítimo de las propiedades. Por ejemplo, en
cierto comentario leemos: "La posesión de los ídolos de la familia era
una prueba legal que confirmaba el derecho a la herencia. Dado que Raquel creía
que las propiedades debían ser de ellos, ella se ‘apropió’ lo que
consideraba era suyo por derecho propio. Esto de ninguna forma hizo menos grave
lo que sucedió". Labán,
por supuesto, los persiguió, furioso no solamente por la fortuna de Jacob sino
también por la súbita partida y la desaparición de los ídolos familiares.
Sin embargo, Dios le advirtió por medio de un sueño: "Guárdate que no
hables a Jacob descomedidamente" (v. 24). Labán le reprochó a Jacob por
haberse ido sin decirle, ya que según él, si le hubiera dicho lo hubiera
despedido con una gran fiesta. Como no podía obligar a Jacob a regresar, Labán
se concentró en los ídolos familiares. Después de buscarlos infructuosamente
entre las posesiones de Jacob (Raquel los tenía escondidos), éste le reclamó
a Labán. Debemos notar la forma en que Jacob atribuyó su éxito a Dios y
mostró cómo Dios había juzgado su causa como algo justo. Nuevamente, vemos
más pruebas del desarrollo del carácter de Jacob. Al
separase, Jacob y Labán levantaron un majano. Esta piedra, sin embargo, era
diferente de la que Jacob había erigido en Bet-el. Esta piedra no era sagrada,
sino que era un memorial. Permanecería en ese lugar como testimonio del pacto
que habían hecho Labán y Jacob. Debe mencionarse que a pesar de la fanfarronería y la falsedad de Labán, tal vez al final sí estuviera expresando una verdadera preocupación paternal (ver 31:49-50, 53, 55). Él no tenía por qué incluir en el acuerdo con Jacob que éste no tuviera más esposas (es interesante que en el versículo 50, sus palabras denotan que no consideraba a las criadas como esposas sino como madres sustitutas). Y también es interesante observar las continuas referencias que hizo al verdadero Dios. Es cierto que el sueño debió haberlo conmovido, pero parece que había algo más también. Por espacio de 20 años Dios se había valido de Labán como un instrumento para cambiar dramáticamente el carácter de Jacob. Y a su vez, Jacob también había sido un testigo de la existencia de Dios, y esto debió haberle enseñado algunas cosas a Labán. Tal vez al final, arruinado, sin su familia y viendo cómo todo lo que había construido se derrumbaba, Labán había aprendido algunas lecciones.
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