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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 31

Tópico: Jacob se separa de Labán

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

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Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Jacob se separa de Labán  (Génesis 31)

Jacob prosperó porque Dios lo bendijo y porque manejó sabiamente los rebaños. Pero en la medida en que Jacob prosperaba, Labán declinaba. Esto irritó a Labán, especialmente desde que él pensó que el trato con Jacob lo iba a beneficiar enormemente. También parece que Labán se acostumbró a tener un nivel de vida muy alto porque Dios lo había bendecido a causa de Jacob, y que al decrecer tenía que acostumbrarse a un nivel de vida inferior. De hecho, Labán había malgastado la dote de 14 años de trabajo que Jacob le había pagado por sus dos esposas (vv. 15-16). En aquellos días, el padre guardaba la dote de sus hijas como una reserva, pero Labán la había malgastado deshonradamente.  Finalmente, al ver cómo la fortuna de Labán estaba decreciendo rápidamente, sus hijos se preocuparon y entendieron que si no hacían algo pronto, se iban a quedar sin nada.

Ante la hostilidad creciente entre Labán y Jacob y la posibilidad de que los hijos de Labán decidieran hacer algo en contra de Jacob y de su familia, era tiempo de partir. La conversación que Jacob sostuvo con sus esposas antes de la partida nos pone de presente la falsedad de Labán, la fe de Jacob y la forma en que Dios proveyó. Durante los seis años en que Jacob estuvo pendiente de los rebaños de Jacob (v. 41), Labán cambió muchas veces los términos del pacto entre él y Jacob. Pero en cada cambio, Jacob confió en Dios, esperando en su continua bendición. Y en cada cambio Dios lo bendijo. Finalmente, Dios le ordenó a Jacob que se fuera. Para evitar una confrontación, Jacob se fue sin decirle a Labán.

Sin embargo, antes de salir, Raquel hurtó los ídolos de la casa de Labán. Es posible que ella los haya tomado porque la creencia común era que el que tuviera los ídolos sería bendecido por los dioses; de acuerdo con el paganismo en que había sido educada, Raquel tal vez intentaba "asegurar" la buena fortuna de su esposo. Ella y Lea aparentemente habían llegado a adorar al verdadero Dios, buscando su dirección (ver 29:32; 30:22-23; 31:16). ¿Por qué entonces Raquel se llevó los ídolos? Ciertos comentaristas afirman que la explicación más probable es que ella los haya robado porque representaban la posesión de las propiedades de Labán. La persona que tuviera los ídolos podía probar que era el dueño legítimo de las propiedades. Por ejemplo, en cierto comentario leemos: "La posesión de los ídolos de la familia era una prueba legal que confirmaba el derecho a la herencia. Dado que Raquel creía que las propiedades debían ser de ellos, ella se ‘apropió’ lo que consideraba era suyo por derecho propio. Esto de ninguna forma hizo menos grave lo que sucedió".

Labán, por supuesto, los persiguió, furioso no solamente por la fortuna de Jacob sino también por la súbita partida y la desaparición de los ídolos familiares. Sin embargo, Dios le advirtió por medio de un sueño: "Guárdate que no hables a Jacob descomedidamente" (v. 24). Labán le reprochó a Jacob por haberse ido sin decirle, ya que según él, si le hubiera dicho lo hubiera despedido con una gran fiesta. Como no podía obligar a Jacob a regresar, Labán se concentró en los ídolos familiares. Después de buscarlos infructuosamente entre las posesiones de Jacob (Raquel los tenía escondidos), éste le reclamó a Labán. Debemos notar la forma en que Jacob atribuyó su éxito a Dios y mostró cómo Dios había juzgado su causa como algo justo. Nuevamente, vemos más pruebas del desarrollo del carácter de Jacob.

Al separase, Jacob y Labán levantaron un majano. Esta piedra, sin embargo, era diferente de la que Jacob había erigido en Bet-el. Esta piedra no era sagrada, sino que era un memorial. Permanecería en ese lugar como testimonio del pacto que habían hecho Labán y Jacob.

Debe mencionarse que a pesar de la fanfarronería y la falsedad de Labán, tal vez al final sí estuviera expresando una verdadera preocupación paternal (ver 31:49-50, 53, 55). Él no tenía por qué incluir en el acuerdo con Jacob que éste no tuviera más esposas (es interesante que en el versículo 50, sus palabras denotan que no consideraba a las criadas como esposas sino como madres sustitutas). Y también es interesante observar las continuas referencias que hizo al verdadero Dios. Es cierto que el sueño debió haberlo conmovido, pero parece que había algo más también.  Por espacio de 20 años Dios se había valido de Labán como un instrumento para cambiar dramáticamente el carácter de Jacob. Y a su vez, Jacob también había sido un testigo de la existencia de Dios, y esto debió haberle enseñado algunas cosas a Labán. Tal vez al final, arruinado, sin su familia y viendo cómo todo lo que había construido se derrumbaba, Labán había aprendido algunas lecciones.

 

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