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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
30:25-43
Tópico: El trato entre Jacob y Labán con respecto a los rebaños |
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El extraño trato de Jacob (Génesis 30:25-43) En
el versículo 25 del capítulo 30 encontramos el comienzo de una historia que
muy pocos parecen entender. Pero si entendemos el razonamiento de Jacob en este
extraño trato con Labán, podremos ver mejor el proceso del desarrollo de
carácter de Jacob. Jacob
había servido a Labán por 14 años. Ahora quería irse y regresar a su padre
en Canaán. Sin embargo, Labán quería que Jacob se quedara porque Dios había
bendecido todo lo que Jacob había hecho en la casa de Labán, y éste se había
enriquecido. Creyendo que con eso lo iba a retener, Labán le dijo:
"Señálame tu salario, y yo lo daré" (v. 28). Jacob le respondió:
"No me des nada" (v. 31). Es esencial que entendamos, porque una
lectura descuidada de esta historia le puede hacer creer a uno que Jacob separó
las ovejas pintadas y manchadas y las tomó para su salario. Mas no fue así.
Jacob separó las ovejas pintadas y manchadas y se las dio a Labán; él se las
dio a sus hijos y los envió a tres días de camino (v. 36). Jacob se quedó
únicamente con las ovejas blancas. La
última cláusula en el versículo 32: "y esto será mi salario",
puede ser un poco confusa. El hebreo dice literal-mente: "esto será [es
decir, en el futuro] mi salario". Jacob no estaba diciendo que las ovejas
manchadas y pintadas que él iba a apartar del rebaño eran su salario, pues ya
le había dicho a Labán: "No me des nada". Las manchadas y pintadas
se las dieron a los hijos de Labán, quienes las llevaron a un sitio que quedaba
a tres días de camino. Lo que Jacob le estaba diciendo era que, en el futuro, toda
oveja manchada o pintada que naciera en su parte del rebaño sería su salario.
Esto le pareció muy bien a Labán, y dejó a Jacob solamente con ovejas
blancas. ¿Cómo podría una oveja blanca tener una oveja manchada o pintada?
Labán aceptó el trato sin vacilar: "Mira, sea como tú dices" (v.
34). El
comienzo del versículo 33 es lo más importante: "Así responderá por mí
mi honradez mañana, cuando vengas a reconocer mi salario . . ." Esta
contundente declaración nos habla mucho acerca del progreso en el desarrollo de
carácter de Jacob. Cuando éste llegó a Padan-aram, era un hábil manipulador
que confiaba en sus capacidades innatas y se las ingeniaba para obtener lo que
quería. Pero después de estar al servicio de Labán durante 14 años —en los
cuales Labán se aprovechaba continuamente de él, y Dios lo había bendecido en
todo lo que había hecho— se había producido un cambio en Jacob. Ahora había
avanzado hasta el punto en que confiaba en su conducta justa para recibir las
bendiciones y la prosperidad provenientes de Dios. ¡Esto era un dramático
cambio de corazón, un avance muy grande en el desarrollo de un carácter
correcto! El
versículo 37 comienza con el extraño asunto de las varas de álamo, avellano y
castaño. Algunos comentaristas sugieren que esto era una especie de magia, o
que las varas peladas tenían por objeto lograr que las ovejas imitaran esas
varas parcialmente coloreadas y tuvieran crías parcialmente pintadas. Pero lo
que Jacob estaba haciendo aparece descrito en el versículo 38: "Y puso las
varas que había mondado delante del ganado, en los canales de los abrevaderos
del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían
a beber". La palabra "pro-creaban" proviene de la palabra hebrea yacham, que
significa literalmente "calentarse", lo que en los animales puede
significar "estar en celo". Jacob puso las varas recién cortadas en
los canales de los abrevaderos, y como estaban sin corteza, la savia se mezclaba
con el agua. Tal vez él creía que esto haría que los animales entraran en
celo. También se ha sugerido que con las varas hizo una especie de corral, con
el fin de lograr que cuando los animales vinieran a beber agua estuvieran más
tiempo juntos para el apareamiento. En todo caso, en los versículos 41-43
podemos ver que Jacob practicaba con gran éxito una crianza selectiva. Pero el
resultado de todo esto no era el que las ovejas parieran solamente
borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores. Lo que Jacob
lograba con este procedimiento era determinar el momento en que se reproducían
ciertas ovejas. El hecho de que nacieran ovejas de distintos colores fue
obra de Dios. Jacob había dicho: "Así responderá por mí mi
honradez". El número de ovejas manchadas y pintadas que nacían era la
respuesta de Dios a la honradez de Jacob. De hecho, más adelante nos damos
cuenta de que al ver los resultados, Labán cambiaba continuamente las
condiciones de cuáles serían las ovejas de Jacob, y que en todos los casos
Dios hacía que las ovejas nacieran de acuerdo con lo pactado. Jacob les dijo a
sus esposas: ". . . Dios no le ha permitido [a Labán] que me hiciese mal.
Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas
parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario; entonces
todas las ovejas parían listados. Así quitó Dios el ganado de vuestro
padre, y me lo dio a mí" (31:7-9). Jacob había madurado muchísimo mientras estuvo sirviendo a Labán. Había dejado sus métodos manipuladores, codiciosos, y había llegado hasta el punto de entender que la prosperidad y la protección dependen de una conducta justa delante de Dios. Por esto, Dios lo recompensó y lo hizo prosperar. Sin embargo, a Jacob todavía le hacía falta desarrollar más su carácter.
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