___

 
Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 29:1-30:24 

Tópico: Jacob se casa con Lea y con Raquel; los hijos de Jacob

  < Anterior

Siguiente>

  Comentario:

Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
Génesis 3
Génesis 4
Génesis 5
Génesis 6
Génesis 7
Génesis 8
Génesis 9
Génesis 10
Génesis 11
Génesis 12
Génesis 13
Génesis 14
Génesis 15
Génesis 16
Génesis 17
Génesis 18
Génesis 19
Génesis 20
Génesis 21
Génesis 22
Génesis 23
Génesis 24
Génesis 25
Génesis 26
Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
Génesis 29:1-30:24
Génesis 30:25-43
Génesis 31
Génesis 32
Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
Génesis 37
Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

El engaño de Labán  (Génesis 29:1-30:24)

La llegada de Jacob a Padan-aram nos da una perspectiva muy reveladora de él. De la conversación con los pastores reunidos en el pozo podemos deducir que Jacob era educado, amable, entendido en los asuntos del pastoreo. El hecho de que Jacob viviera en tiendas no significaba que viviera en un claustro; como dijimos anteriormente, él era civilizado y culto, muy bien preparado en los negocios de su familia. Además, no era ningún consentido sin fortaleza física. Cuando vio a Raquel, removió la piedra de la boca del pozo, y las piedras circulares con que se tapaban los pozos pesaban mucho. En el versículo 10 encontramos tres veces la expresión: "Labán, hermano de su madre", lo que algunos comentaristas han interpretado como si Jacob estuviera más interesado en obtener el favor de Labán por medio de un informe positivo de Raquel, que en la mujer misma. Claro que la ternura y el cariño demostrado por Jacob en el versículo 11 nos demuestra la intensidad de sus sentimientos hacia sus parientes. Era algo natural. Pero examinando todos los hechos, resulta evidente que Jacob era una persona culta, sociable, negociante y bien dotado físicamente, que al menos en sus sentimientos era algunas veces sincero, aunque no era lo era tanto cuando se relacionaba con los demás; esto es, a veces estaba buscando salirse con la suya, para su propio beneficio.

Dios estaba a punto de comenzar un largo proceso que le enseñaría a Jacob a tener un concepto más humilde de sí mismo; para ello, iba a utilizar a Labán como un instrumento muy importante. Tal vez en Canaán Jacob hubiera sido tranquilo, capaz de dirigir los negocios de su familia y de engañar a su hermano mayor, pero Esaú no se podía comparar de ninguna forma con Labán. Sin darse cuenta, Jacob iba a encontrar la horma de su zapato. Cuando Raquel le contó a su padre acerca de la llegada de Jacob, Labán corrió a su encuentro, tal vez sintiendo la alegría de ver a un pariente (vv. 13-14), pero también, conociendo la forma de ser de Labán, recordando los regalos que se dieron para su hermana Rebeca (24:30). Jacob se quedó un mes con Labán, y durante ese mes ocurrieron dos cosas: Jacob se enamoró de la hermosa Raquel y Labán se dio cuenta de ello. Ahora Labán tenía una forma de hacer que Jacob le sirviera; tal vez comenzó a planearlo desde que Jacob le "contó a Labán todas estas cosas" (v. 13), entre las cuales se encontraba, sin lugar a dudas, la razón de su viaje a Harán.

Reconociendo la oportunidad, Labán le hizo una pregunta, al parecer muy generosa: "¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario" (v. 15). Jacob le pidió la mano de Raquel, lo cual sin lugar a dudas Labán ya había previsto. Labán le puso a Raquel el precio de siete años de servicio, lo cual Jacob aceptó alegremente. Pero en la noche de bodas, Labán cambió a Lea por Raquel. Con los sentidos y el juicio alterados por las bebidas de la fiesta (tal vez estimuladas aún más por Labán), Jacob llegó al tálamo nupcial y se encontró totalmente a ciegas (esta oscuridad probablemente también había sido propiciada por Labán, como parte de la conspiración, en la cual aparentemente también participó Zilpa, v. 24). Lea tal vez guardó silencio siguiendo las órdenes de su padre. De todas formas, es claro que Jacob no se percató hasta la mañana siguiente de que había dormido con la mujer equivocada (v. 25). Cuando Jacob lo confrontó airadamente por el engaño, Labán le respondió: "No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor" (v. 26). Estas palabras debieron sonar como un campanazo en los oídos de Jacob, porque como leímos anteriormente, él se había ideado la forma de quitarle los derechos de la primogenitura a su hermano gemelo Esaú, el primogénito. El engaño de Jacob se le estaba empezando a volver en su contra Jacob se comprometió a otros siete años de servicio, y pudo casarse con Raquel a la semana siguiente; pero la suerte estaba echada, su familia ahora estaría dividida y sería infeliz. Jacob estaba cosechando lo que había sembrado.

La familia de Jacob (Génesis 29:1-30:24)

La competencia entre Jacob y Esaú había traído prácticamente la guerra a la casa de Isaac. Ahora Jacob tendría que vivir con un amargo recordatorio de los frutos de sus caminos. Lea y Raquel peleaban constantemente por el amor de Jacob. Jacob amaba profundamente a Raquel; la amó "más que a Lea", a quien menospreció (vv. 30-31). Lea estaba en un segundo plano ante Jacob, una posición muy difícil para cualquier mujer. Como Jacob trataba de esta forma a Lea, Dios la bendijo con hijos (lo cual tal vez nos dé a entender que a los ojos de Dios Lea no era la culpable principal del asunto, ya que su padre le había obligado a casarse con Jacob). Al mismo tiempo, Raquel era estéril y se sentía muy frustrada; se sentía traicionada por su padre y resentida contra su hermana, a la cual ella considerabauna intrusa en su matrimonio. Con estas dos mujeres y sus respectivas criadas, Jacob tendría 12 hijos y una hija. Los hijos de sus esposas y concubinas también reñirían entre sí.

Parte de las dificultades familiares de Jacob tal vez tengan sus raíces en la generación anterior de Isaac y Rebeca, quienes cometieron uno de los errores más garrafales en la crianza de los hijos: tener favoritismos en la familia. Isaac prefería ostensiblemente a Esaú, en tanto que el favorito de Rebeca era Jacob. Esta situación propiciaba un ambiente malsano de competencia, desconfianza, triquiñuelas, irrespeto y resentimiento evidente. Los dos hijos de Isaac y Rebeca fueron las víctimas involuntarias de esto y Jacob a su vez repitió el error en su propia familia: Raquel era la preferida por encima de Lea, José era el favorito entre sus hermanos, y más tarde lo fue Benjamín. Por supuesto que esto es más comprensible en el caso de Jacob, ya que en primer lugar él no se quería casar con Lea. Pero de todas formas, ella era su esposa y tenían hijos juntos, y debería haber hecho hasta lo imposible por demostrarles todo su amor y afecto.

Más tarde Dios le dio a Israel la siguiente ley: "No tomarás mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida" (Levítico 18:18). Tal parece que en la época de Jacob, Dios no les había revelado que esto era pecado. Pero la vida de Jacob es una demostración fehaciente de la gran necesidad que había de que esta ley fuera revelada.

 

< Anterior

Siguiente>