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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
26
Tópico: Isaac y los filisteos |
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Isaac y los filisteos (Génesis 26) Como
sucedió en los días de Abraham, la tierra de Canaán experimentó nuevamente
la sequía y el hambre. Isaac recordó el ejemplo de su padre, y viajó con la
intención de ir a Egipto, en donde se podía encontrar alimento, ya que la
tierra se mantenía fértil por la inundación anual del Nilo. Su viaje lo
llevó hasta la ciudad filistea de Gerar, en el sur, cuyo rey tenía el mismo
titulo hereditario de Abimelec (que significa "rey paterno" o "mi
padre es rey"). Por esto, varios reyes ostentaron el título de Abimelec,
como ha sido ampliamente comprobado por los descubrimientos arqueológicos. El
versículo 2 nos dice que Dios le dijo a Isaac: "No desciendas a Egipto;
habita en la tierra que yo te diré". Esto implica que, en general, Dios
dirigía los movimientos de Isaac, porque si Dios tan sólo quisiera que Isaac
se quedara donde estaba, le hubiera dicho simplemente: "Habita en la
tierra" y hubiera omitido "en la tierra que yo te diré". Esta
última frase implica una guía continua. Esto es interesante porque sabemos que
cuando Abraham iba hacia Canaán, salió "sin saber adónde iba"
(Hebreos 11:8), y que Dios le había dicho: "Vete de tu tierra . . . a la
tierra que te mostraré" (Génesis 12:1), lo que implica que aunque Abraham
sabía que se dirigía hacia Canaán, no sabía si iba a permanecer allí o si
Dios lo iba a guiar hacia otra parte. El viaje de Isaac a Egipto fue detenido
por la intervención directa de Dios; por el momento, Dios sólo le dijo que
debía permanecer en la tierra de Canaán (v. 3). En
los capítulos 12 y 26 del Génesis vemos cómo Dios repite el patrón de
ordenarle a su siervo (Abraham e Isaac, respectivamente) que fuera a una tierra
que le iba a mostrar, y que esto fue seguido a continuación por la celebración
o confirmación del pacto con Abraham. La Biblia tiene varios ejemplos de esta
clase de acontecimientos; a medida que la leamos debemos estar atentos para
saber distinguirlos. Un ejemplo de esto es cuando Abraham e Isaac negaron a sus
esposas, en ambos casos ante un rey que se llamaba Abimelec (Abraham también lo
hizo con el faraón, en Génesis 12). Estos acontecimientos que se repiten han
hecho que algunos supongan que el Génesis está compuesto de varias tradiciones
diferentes y contradictorias; en este caso, una tradición afirma que Abraham
negó a su mujer y otra tradición muestra a Isaac negando a su esposa. La
verdad es que aquí no hay tradiciones contradictorias. Abraham e Isaac hicieron
lo mismo; el hijo imitando al padre, tal vez por las mismas razones. Aunque
los incidentes con Abraham ocurrieron antes del nacimiento de Isaac,
probablemente Isaac oyó hablar acerca de ellos y tal vez percibió que se
trataba de algo aceptable. En el caso de Isaac, él no tenía la misma excusa de
su padre, que su esposa era su hermana. Esto era una mentira absoluta (aunque
tal vez podría argumentarse que una pariente muy cercana podría llamarse
hermana). De cualquier forma, esto era algo erróneo e ilustra el hecho de que
un mal ejemplo puede hacerles daño a muchos. Sin embargo, a pesar de los problemas de Isaac, él fue un hombre que, al igual que todos nosotros, estaba creciendo en fe. De hecho, nos dio un maravilloso ejemplo de perseverancia. Dios lo bendijo enormemente (26:12-14). Sus enemigos trataron de destruirlo, y cegaron los pozos que su padre había excavado. La respuesta de Isaac era abrir nuevos pozos. Cuando los mismos enemigos se enfrentaron con él por el pozo nuevo, el cavó otro pozo, y después otro, y luego otro. Siguiendo la lección de Isaac, no importa lo que nos suceda en la vida, siempre podemos cavar otro pozo. | |||
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