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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 26

Tópico: Isaac y los filisteos

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
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Génesis 27:1-28:5
Génesis 28:6-22
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Génesis 30:25-43
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Génesis 33
Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
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Génesis 38
Génesis 39
Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Isaac y los filisteos  (Génesis 26)

Como sucedió en los días de Abraham, la tierra de Canaán experimentó nuevamente la sequía y el hambre. Isaac recordó el ejemplo de su padre, y viajó con la intención de ir a Egipto, en donde se podía encontrar alimento, ya que la tierra se mantenía fértil por la inundación anual del Nilo. Su viaje lo llevó hasta la ciudad filistea de Gerar, en el sur, cuyo rey tenía el mismo titulo hereditario de Abimelec (que significa "rey paterno" o "mi padre es rey"). Por esto, varios reyes ostentaron el título de Abimelec, como ha sido ampliamente comprobado por los descubrimientos arqueológicos.

El versículo 2 nos dice que Dios le dijo a Isaac: "No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré". Esto implica que, en general, Dios dirigía los movimientos de Isaac, porque si Dios tan sólo quisiera que Isaac se quedara donde estaba, le hubiera dicho simplemente: "Habita en la tierra" y hubiera omitido "en la tierra que yo te diré". Esta última frase implica una guía continua. Esto es interesante porque sabemos que cuando Abraham iba hacia Canaán, salió "sin saber adónde iba" (Hebreos 11:8), y que Dios le había dicho: "Vete de tu tierra . . . a la tierra que te mostraré" (Génesis 12:1), lo que implica que aunque Abraham sabía que se dirigía hacia Canaán, no sabía si iba a permanecer allí o si Dios lo iba a guiar hacia otra parte. El viaje de Isaac a Egipto fue detenido por la intervención directa de Dios; por el momento, Dios sólo le dijo que debía permanecer en la tierra de Canaán (v. 3).

En los capítulos 12 y 26 del Génesis vemos cómo Dios repite el patrón de ordenarle a su siervo (Abraham e Isaac, respectivamente) que fuera a una tierra que le iba a mostrar, y que esto fue seguido a continuación por la celebración o confirmación del pacto con Abraham. La Biblia tiene varios ejemplos de esta clase de acontecimientos; a medida que la leamos debemos estar atentos para saber distinguirlos. Un ejemplo de esto es cuando Abraham e Isaac negaron a sus esposas, en ambos casos ante un rey que se llamaba Abimelec (Abraham también lo hizo con el faraón, en Génesis 12). Estos acontecimientos que se repiten han hecho que algunos supongan que el Génesis está compuesto de varias tradiciones diferentes y contradictorias; en este caso, una tradición afirma que Abraham negó a su mujer y otra tradición muestra a Isaac negando a su esposa. La verdad es que aquí no hay tradiciones contradictorias. Abraham e Isaac hicieron lo mismo; el hijo imitando al padre, tal vez por las mismas razones.

Aunque los incidentes con Abraham ocurrieron antes del nacimiento de Isaac, probablemente Isaac oyó hablar acerca de ellos y tal vez percibió que se trataba de algo aceptable. En el caso de Isaac, él no tenía la misma excusa de su padre, que su esposa era su hermana. Esto era una mentira absoluta (aunque tal vez podría argumentarse que una pariente muy cercana podría llamarse hermana). De cualquier forma, esto era algo erróneo e ilustra el hecho de que un mal ejemplo puede hacerles daño a muchos.

Sin embargo, a pesar de los problemas de Isaac, él fue un hombre que, al igual que todos nosotros, estaba creciendo en fe. De hecho, nos dio un maravilloso ejemplo de perseverancia. Dios lo bendijo enormemente (26:12-14). Sus enemigos trataron de destruirlo, y cegaron los pozos que su padre había excavado. La respuesta de Isaac era abrir nuevos pozos. Cuando los mismos enemigos se enfrentaron con él por el pozo nuevo, el cavó otro pozo, y después otro, y luego otro. Siguiendo la lección de Isaac, no importa lo que nos suceda en la vida, siempre podemos cavar otro pozo.

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