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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 18

Tópico: La visita de Dios y los ángeles; Abraham razona con Dios

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
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Génesis 9
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Génesis 31
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Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
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Génesis 38
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Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Una lección de servicio (Génesis 18)

Los pecados de Sodoma, Gomorra y de otras ciudades de la llanura eran muy grandes y el clamor de ellos llegó a los oídos de Dios y él "descendió" para tomar cartas en el asunto. La historia de la visita de Dios a Abraham también nos revela mucho acerca del carácter de este patriarca.

Mientras Abraham estaba sentado a la sombra de su tienda, vio que tres hombres se acercaban. Los sucesos subsecuentes nos muestran que eran el Cristo antes de ser encarnado y dos ángeles. En aquellos días existía la costumbre de que se debía tratar bien a cualquier visitante que se apareciera por la tierra de uno. De hecho, esta costumbre todavía está vigente entre los nómadas beduinos del Cercano Oriente. El hecho de no dar la bienvenida al visitante y no proveerle nada, era un insulto, y el hombre que hacía esto se consideraba de carácter miserable. Así que cuando Abraham, un hombre de 99 años de edad, vio a los hombres, "salió corriendo a recibirlos, y se postró en tierra" (v. 2).

Con respecto a Génesis 18:2-3, en una fuente de consulta leemos lo siguiente: "El autor de Hebreos usó este pasaje para promover la hospitalidad a los extranjeros, "porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (Hebreos 13:2). La expresión de Abraham: Señor, nos sugiere que él sospechaba de la identidad de los visitantes, pero que tal vez no estuvo completamente seguro hasta que más tarde comprendió todo el significado del suceso" (Nelson Study Bible ["Biblia de estudio de Nelson"].

Cumpliendo con su deber social (aunque tal vez hizo más de lo que se esperaba de él), es interesante ver lo que Abraham dijo y compararlo con lo que realmente les dio. Él dijo: "Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan . . ." (vv. 4-5). Pero veamos lo que Abraham en realidad le dijo a Sara que debía preparar: no solamente un poco de agua y un bocado de pan, sino que le dijo que amasara tres medidas de flor de harina e hiciera panes cocidos debajo del rescoldo, un becerro tierno y bueno, mantequilla y leche. Era bastante comida, ¡de hecho un verdadero banquete! De esto los rabinos tienen un dicho: Promete poco y entrega mucho.

Abraham razona con Dios (Génesis 18)

El relato de la conversación que Abraham sostuvo con Dios acerca del destino de Sodoma y Gomorra nos revela mucho acerca de Dios y de Abraham. Como mencionamos antes, la palabra descender indica con frecuencia la naturaleza grave y decidida de la intervención personal de Dios, usualmente en juicio. Que Dios mismo haya decidido dejar el cielo y venir a realizar una inspección muestra su diligencia en administrar justicia, así como su cercana participación en los asuntos del hombre. Y el hecho de que estuviera listo para cambiar su sentencia si tan sólo encontrara 10 habitantes justos, nos muestra su gran misericordia. Aún más, el hecho de que Dios revelara sus intenciones a Abraham nos demuestra que él desea cultivar una relación con su pueblo. Dios está interesado en nuestras opiniones y está dispuesto a conversar con nosotros. Podemos hablarle a Dios por medio de la oración. Jesús dijo: "Pedid, y se os dará" (Mateo 7:7). Dios escucha y responde a nuestras oraciones. Él algunas veces hasta cambia sus planes en respuesta a nuestras plegarias. Es interesante que al revelarle sus planes de Abraham, quien más tarde es llamado profeta (Génesis 20:7), nos trae a la mente Amós 3:7, que dice: "No hará nada el Eterno el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas".

En el relato también vemos reflejado el carácter y la naturaleza de Abraham: podía ser audaz con Dios, generoso con sus huéspedes y misericordioso incluso con aquellos pecadores que habitaban en Sodoma y Gomorra.

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