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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
18
Tópico: La visita de Dios y los ángeles; Abraham razona con Dios |
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Una lección de servicio (Génesis 18) Los
pecados de Sodoma, Gomorra y de otras ciudades de la llanura eran muy grandes y
el clamor de ellos llegó a los oídos de Dios y él "descendió" para
tomar cartas en el asunto. La historia de la visita de Dios a Abraham también
nos revela mucho acerca del carácter de este patriarca. Mientras
Abraham estaba sentado a la sombra de su tienda, vio que tres hombres se
acercaban. Los sucesos subsecuentes nos muestran que eran el Cristo antes de ser
encarnado y dos ángeles. En aquellos días existía la costumbre de que se
debía tratar bien a cualquier visitante que se apareciera por la tierra de uno.
De hecho, esta costumbre todavía está vigente entre los nómadas beduinos del
Cercano Oriente. El hecho de no dar la bienvenida al visitante y no proveerle
nada, era un insulto, y el hombre que hacía esto se consideraba de carácter
miserable. Así que cuando Abraham, un hombre de 99 años de edad, vio a los
hombres, "salió corriendo a recibirlos, y se postró en tierra" (v.
2). Con
respecto a Génesis 18:2-3, en una fuente de consulta leemos lo siguiente:
"El autor de Hebreos usó este pasaje para promover la hospitalidad a los
extranjeros, "porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron
ángeles" (Hebreos 13:2). La expresión de Abraham: Señor, nos
sugiere que él sospechaba de la identidad de los visitantes, pero que tal vez
no estuvo completamente seguro hasta que más tarde comprendió todo el
significado del suceso" (Nelson Study Bible ["Biblia de estudio
de Nelson"]. Cumpliendo
con su deber social (aunque tal vez hizo más de lo que se esperaba de él), es
interesante ver lo que Abraham dijo y compararlo con lo que realmente les dio.
Él dijo: "Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad vuestros pies; y
recostaos debajo de un árbol, y traeré un bocado de pan . . ." (vv. 4-5).
Pero veamos lo que Abraham en realidad le dijo a Sara que debía preparar: no
solamente un poco de agua y un bocado de pan, sino que le dijo que amasara tres
medidas de flor de harina e hiciera panes cocidos debajo del rescoldo, un
becerro tierno y bueno, mantequilla y leche. Era bastante comida, ¡de hecho un
verdadero banquete! De esto los rabinos tienen un dicho: Promete poco y entrega
mucho. Abraham
razona con Dios (Génesis 18) El
relato de la conversación que Abraham sostuvo con Dios acerca del destino de
Sodoma y Gomorra nos revela mucho acerca de Dios y de Abraham. Como mencionamos
antes, la palabra descender indica con frecuencia la naturaleza grave y
decidida de la intervención personal de Dios, usualmente en juicio. Que Dios
mismo haya decidido dejar el cielo y venir a realizar una inspección muestra su
diligencia en administrar justicia, así como su cercana participación en los
asuntos del hombre. Y el hecho de que estuviera listo para cambiar su sentencia
si tan sólo encontrara 10 habitantes justos, nos muestra su gran misericordia.
Aún más, el hecho de que Dios revelara sus intenciones a Abraham nos demuestra
que él desea cultivar una relación con su pueblo. Dios está interesado en nuestras opiniones
y está dispuesto a conversar con nosotros. Podemos hablarle a Dios por medio de
la oración. Jesús dijo: "Pedid, y se os dará" (Mateo 7:7). Dios
escucha y responde a nuestras oraciones. Él algunas veces hasta cambia sus
planes en respuesta a nuestras plegarias. Es interesante que al revelarle sus
planes de Abraham, quien más tarde es llamado profeta (Génesis 20:7), nos trae
a la mente Amós 3:7, que dice: "No hará nada el Eterno el Señor, sin que
revele su secreto a sus siervos los profetas". En el relato también vemos reflejado el carácter y la naturaleza de Abraham: podía ser audaz con Dios, generoso con sus huéspedes y misericordioso incluso con aquellos pecadores que habitaban en Sodoma y Gomorra. | |||
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