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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 16

Tópico: Agar e Ismael

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

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Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

La "solución" de Sarai (Génesis 16)

La espera del hijo prometido fue larga y dura. Abram esperó el cumplimiento de la promesa y vemos que sus pensamientos estaban firmemente anclados en esto. Pero todo parece indicar que para Sarai fue más difícil. Ella, como tantas mujeres, quería tener un hijo, y el estigma social de la infertilidad le añadía sólo dolor. En tales condiciones, Abram y Sarai cometieron un desdichado error, que todavía lo estamos sufriendo todos.

Sin lugar a dudas Sarai anhelaba el cumplimiento de la promesa de la misma forma que Abram. Pero sin que hubiera un asomo de ese cumplimiento, ella comenzó a pensar en otras opciones. ¿Acaso Agar no podía tener hijos? ¿Acaso Dios le prometió un hijo a Abram únicamente por medio de Sarai? Tal vez el hijo prometido vendría por medio de Agar. Por otra parte, si esta no fuera la voluntad de Dios, ¿no podría hacerla estéril? Con el razonamiento humano, la impaciencia les inspiró la "solución" del problema: Abram debía tener un hijo con Agar. El hecho de que Abram no se opusiera a esta solución, nos da a entender que no le parecía tan descabellada.

Tal vez en la actualidad nos parezca una forma muy extraña de resolver el problema. Sin embargo, había ciertos factores culturales que apoyaban la decisión de Abram y Sarai. El Dr. Eugene Merrill, en su libro Kingdom of Priests: A History of Old Testament Israel ("Reino de sacerdotes: Historia del Israel del Antiguo Testamento"), nos dice lo siguiente: "Ciertas acciones específicas de Abram y de su esposa en Génesis 15 y 16 requieren que tengamos en cuenta las costumbres y leyes que existían en el antiguo Cercano Oriente, especialmente ciertas prácticas . . . que se encuentran descritas en las tabletas de Nuzi [documentos provenientes de la parte norte de Mesopotamia, que datan de la edad patriarcal]. Un ejemplo de ello es la esterilidad de Sarai y lo que ella hizo para tener hijos a pesar de ese problema (Génesis 16:1-6). Ella simplemente le ofreció su esclava Agar a Abram, con la esperanza de ser una madre sustituta, y el hijo de tal unión, Ismael, fue reconocido como el hijo de Abram y Sarai. En los textos de Nuzi se encuentra descrito este mismo procedimiento para una situación parecida" (1987, pp. 38-39).

Y sin embargo Ismael, a pesar de este precedente cultural, claramente no era el hijo de Sarai, ni ante sus ojos ni ante los ojos de Dios, y vinieron los problemas y las dificultades para la familia. Con el tiempo, Ismael llegó a ser el padre de muchos de los pueblos árabes, de tal forma que aún hoy, todavía tenemos que sobrellevar las consecuencias trágicas de la solución de Sarai, que es una de las causas fundamentales del perpetuo conflicto del Cercano Oriente.

La lección debe ser obvia. ¿Qué hubiera ocurrido si simplemente Abram y Sarai hubieran esperado a que Dios resolviera el problema? ¡Tal vez se hubieran evitado tantos conflictos! Tal vez la situación geopolítica de la actualidad fuera completamente diferente, y la amenaza de la guerra no estuviera latente. Debemos vivir con lo que Dios nos provee, confiando en que si nos ha hecho una promesa, la va a cumplir, de la manera justa y en el momento oportuno. El hombre no puede buscar el cumplimiento de las promesas de Dios a su manera. Todo intento en este sentido es vanidad e inevitablemente conduce a la desgracia. Por otra parte, esperar con paciencia a que Dios actúe, sabiendo que él no puede mentir, fortalece la fe y el carácter, y evita lo que podrían ser generaciones de conflicto.

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