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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
14
Tópico: Abram rescata a Lot; le da los diezmos a Melquisedec |
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Abram rescata a Lot; le da los diezmos a Melquisedec Los
primeros nueve versículos de este capítulo están llenos de la clase de
detalles que los historiadores aprecian mucho. Pero hasta ahora no han servido
para ayudar a identificar definitivamente los nueve reyes que se nombran aquí
de acuerdo con los registros históricos que han logrado sobrevivir de las
ciudades-estado de Canaán y Mesopotamia. Este
capítulo, junto con el anterior, es también interesante por la perspectiva que
nos da de la vida de Abram en Canaán. Abram era muy rico; tenía mucho ganado,
plata y oro. En la casa de Abram había muchas personas que él había
adquirido, bien comprándolas, bien porque se le habían asociado
voluntariamente. Pero este capítulo también nos muestra que Abram estaba
aliado con los tres jefes cananeos Mamre, Escol y Aner, y que Abram era el que
dirigía una tropa de combate de 318 hombres. Abram también parece haber sido
diestro en el arte de la guerra. Aunque esto
pueda parecer extraño para un hombre de Dios, debemos tener en mente que
Canaán no era un lugar de plácidos pastos ni de segura tranquilidad. Los
bandidos merodeaban con frecuencia en la región montañosa, había además
incursiones en el Néguev procedentes del sur y del este, y las relaciones entre
las distintas ciudades-estado algunas veces no eran fáciles. Abram vivía en
medio de todo esto. De
hecho, la imagen que muchos tienen en la actualidad de un Abram que simplemente
era un pastor nómada, es incorrecta, porque en Génesis 23:6 se nos habla de
él como un "príncipe de Dios" entre las personas que habitaban esa
tierra. Aunque ciertamente él tenía mucho ganado, debemos verlo más como
"un príncipe mercader" que dirigía una caravana muy próspera. De
hecho, en los lugares en los que decidió vivir, y que después tanto Isaac como
Jacob también los escogieron para morar, eran ciudades importantes situadas en
las rutas comerciales. El hecho de que esta fuera su verdadera ocupación tal
vez explicaría la razón por la cual José les advirtió a sus hermanos que
dijeran que eran pastores, para así quedar separados de los egipcios
(46:31-34). Esto no era una mentira desde el punto de vista técnico, aunque el
término pastor no describía en su totalidad todo lo que ellos eran. Todo
parece indicar que si ellos hubieran dicho todo lo que hacían, habrían sido
recibidos en Egipto como gente muy importante, de una alta posición social, tal
como Abram había sido recibido antes, hasta el punto de que su esposa Sarai
podía ir a la corte de los príncipes del faraón (12:15). José no quería que
esto volviera a ocurrir. Volviendo
al pasaje que estamos estudiando, es interesante ver el enfoque que Abram tenía
con respecto a su riqueza y su capacidad militar. Después de perseguir y
derrotar la confederación liderada por Quedorlaomer y rescatar a Lot, Abram
regresó. Cuando regresaba, salieron a recibirlo el rey de Sodoma y Melquisedec,
rey de Salem (es decir, rey de Jerusalén o simplemente rey de paz). El hecho de
que se mencione que Melquisedec traía pan y vino, ha hecho que algunos crean
que estas cosas ocurrieron alrededor de la época de la Pascua. Es interesante
notar que a pesar de estar emocionado con su victoria, Abram tenía a Dios
presente por encima de todo. Abram le dio a Melquisedec los diezmos (la décima
parte) de todo lo que había tomado en la batalla. Y le devolvió todo lo demás
al rey de Sodoma, rehusando tomar cualquier recompensa, para que luego nadie
dijera que su riqueza era debida a su victoria en lugar de deberse a la
misericordia y gracia de Dios. Hablando
del diezmo, la Biblia no dice que los ancestros o contemporáneos de Abram
también lo practicaran. Sin embargo, la historia secular nos muestra que era
más o menos común en el mundo antiguo. The
Zondervan Pictorial Bible Dictionary ("Diccionario bíblico ilustrado
de Zondervan") nos dice al respecto: "No podemos determinar en qué
momento surgió y en dónde se originó la idea de separar la décima parte para
pagar tributo a los gobernantes y como ofrendas en cumplimiento de deberes
religiosos. La historia nos revela que antiguamente esto existía en Babilonia y
también en Persia, Egipto y aun en China. Es muy probable que Abraham ya lo
supiera cuando emigró de Ur (Génesis 14:17-20). En la época de Abraham, dar
el diezmo ya era reconocido como algo sagrado (Hebreos 7:14)". De hecho, la Encyclopædia
Britannica dice que "esta costumbre era casi universal en la
antigüedad" (11 a edición, tomo 26, p. 1019). Para que esta costumbre
justa fuera tan universal, podemos suponer que Dios le había dado instrucciones
a la humanidad acerca de esto, aun tal vez a Adán y Eva. Pensemos
por un momento: ¿Diezmó Abram simplemente para honrar a Dios con una costumbre
muy popular de aquella época? ¿O entendía que esta era una ley divina,
instituida por el Creador? Más adelante Dios dijo, refiriéndose a este
patriarca: "Oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto,
mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes"
(Génesis 26:5). Esto va en contra de la creencia tan generalizada acerca de que
la ley de Dios no entró en vigencia hasta 400 años después, en la época de
Moisés. ¿Cuáles estatutos guardó Abraham? Es interesante notar que
más adelante el pago del diezmo se menciona como un estatuto de Dios (ver
Levítico 26:46; 27:30). En lugar de creer que el diezmo es algo inventado por
Abram, o algo que él imitó de las costumbres paganas de su época, es mucho
más lógico suponer, y más congruente desde el punto de vista bíblico, que
Dios le había revelado que diezmar era una obligación sagrada, una ley que
debía obedecer. ¿Qué hay acerca de Melquisedec? En este capítulo se encuentra una de las dos referencias que se hacen de él en el Antiguo Testamento. Es llamado rey de Salem (que significa rey de paz, ver Hebreos 7:2) y sacerdote del Dios Altísimo. En Salmos 110:4 se dice que el Mesías que vendrá será hecho sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec. En Hebreos se afirma que Melquisedec era "sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de Días, ni fin de vida . . . permanece sacerdote para siempre", y todavía "vive" (Hebreos 7:3, 8). Esta descripción no puede ser la de un ser humano. Al comparar todos los pasajes que se refieren a Melquisedec, él se nos revela nada menos que como Jesucristo antes de ser encarnado.
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