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Lectura Bíblica de hoy:  Génesis 12

Tópico: Dios llama a Abram; Abram viaja a Canaán y a Egipto

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  Comentario:

Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
Génesis 2:4-2:25
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Génesis 9
Génesis 10
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Génesis 28:6-22
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Génesis 30:25-43
Génesis 31
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Génesis 34
Génesis 35:1-26
Génesis 35:27-36:43
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Génesis 40
Génesis 41
Génesis 42
Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

El llamado de Abram y las promesas de Dios (Génesis 12)

Génesis 12 nos presenta la historia del llamado de Abraham, quien en esa época era conocido como Abram. Dios le habló a Abram, diciendo: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra" (vv. 1-3). De esta sola promesa se derivan todas las Escrituras. En este el pacto fundamental está la semilla que, al crecer, le da origen a toda la historia de Israel y a la obra de Jesucristo. (Debemos recalcar que parte de esta promesa se remonta a la época de Adán y Eva, a esa simiente prometida a la mujer, en Génesis 3:15, que sabemos fue una profecía mesiánica.)

Dios prometió a Abram bendiciones físicas y espirituales si él dejaba la casa de su padre e iba adonde Dios lo iba a guiar. De Abram se iba a formar una gran nación, una nación no solamente grande desde el punto de vista de población, sino también una nación bendecida y una bendición para las demás, que gozara de la protección de Dios. Este aspecto de la promesa —la promesa de la grandeza nacional— es absolutamente físico. Pero hay otro aspecto que se encuentra en la frase "serán benditas en ti todas las familias de la tierra" y es un aspecto primordialmente espiritual, cumplido en el Mesías, un descendiente de Abram por medio del cual se iba a ofrecer la salvación espiritual a toda la humanidad. Además, la Biblia iba a ser reproducida y distribuida mundialmente por medio de la descendencia de Abram.

El versículo 7 está relacionado con este pacto; en este versículo Dios promete a Abram la tierra de Canaán. Pero debemos entender que el pacto con Abram y esta promesa específica son cosas independientes y distintas, y que el cumplimiento de una de ellas en particular, en alguna época definida, no implica que la otra tenga que ser cumplida en ese mismo instante ni de la misma forma. Sin embargo, en últimas, ellas serán cumplidas total y cabalmente juntas.

En este capítulo que nos muestra una respuesta llena de fe por parte de Abram ante el llamado de Dios, también encontramos otra faceta, y esta es una estrategia sin ninguna fe, un engaño que se vuelve en contra de Abram. Aquí podemos ver un patrón que se repite a lo largo de toda la Biblia, la cual en ocasiones es bastante duro con sus héroes al mostrarnos sus debilidades y errores. Dios sabe que nosotros tambaleamos, pecamos, caemos y cometemos errores. Y sin embargo, "él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9). Dios nos dice que los ejemplos que encontramos en la Biblia han sido escritos "para nuestra enseñanza"  y son un ejemplo para nosotros (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11). Si por una parte la Biblia contiene la historia de los pecados y debilidades de muchos hombres y mujeres de fe, también nos muestra con frecuencia los resultados de estos pecados: lo que ellos y otros tuvieron que sufrir como consecuencia de sus pecados. También nos muestra que ellos fueron perdonados cuando se arrepintieron y lograron sobreponerse y vencer, y que Dios los considera justos a ellos, de la misma forma en que nos va a considerar justos a nosotros si nos arrepentimos y vencemos.

 

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