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| Lectura
Bíblica de hoy: Génesis
10
Tópico: Los descendientes de Noé |
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Los
descendientes de Noé (Génesis 10) El
capítulo 10 del Génesis contiene lo que se conoce comúnmente como la lista de
las naciones. Este registro genealógico nombra 70 naciones descendientes de los
hijos de Noé. Los israelitas, y los descendientes de Abraham en general, no son
mencionados, aunque su ancestro común, Heber, sí se incluye en la lista. El
registro genealógico aparece como una lista de clanes, que típicamente sigue
el formato de padre-hijo-nieto, aunque las excepciones no son pocas, y hay
listas extendidas (como las que vamos a encontrar más tarde con las listas de
los clanes de Israel). El propósito de las listas de los clanes es mostrar las
afinidades que existen entre los pueblos parientes. A la cabeza de la lista
figura el ancestro común, en este caso Noé. Bajo el ancestro común aparecen
las tribus, y bajo las tribus aparecen los clanes pequeños. Mientras más
progresamos en la lista del clan, más interrelaciones políticas y culturales
hay entre los miembros de las familias más pequeñas. Así, Jafet fue el padre
de Gomer, Magog, Madai, Javán, Tubal, Mesec y Tiras. Y todas estas personas
eran parientes y compartían ciertos vínculos generales, culturales y
políticos. Pero Askenaz, Rifat y Togarma, que fueron descendientes de Gomer,
están más abajo en la lista y, por lo tanto, tienen vínculos culturales y
políticos más amplios. ¿Tienen alguna importancia para nosotros en la actualidad estas listas? Mientras muchas naciones que aparecen en la genealogía no vuelven a nombrarse en las Escrituras, algunas van a reaparecer en los libros proféticos, y un sorprendente número de ellas son mencionadas en relación con los acontecimientos de los tiempos del fin. Dios parece referirse a las naciones del mundo de acuerdo con estos nombres de clanes familiares, y es interesante observar que la configuración de las naciones en el tiempo del fin que encontramos en los libros proféticos, nos muestra que las naciones se van a agrupar según sus clanes primitivos. Sorprendentemente, estas profecías nos demuestran que el devenir histórico de casi 4.000 años ha alterado muy poco el patrón de las relaciones internacionales.
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