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Génesis 1:1-2:4

Tópico: El hombre y la mujer en el huerto del Edén

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Biblia RV-1960

 
 

Lectura Bíblica

Génesis 1:1-2:4
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Génesis 41
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Génesis 43
Génesis 44
Génesis 45
Génesis 46-47
Génesis 48
Génesis 49:1-28
Génesis 49:29-50:26

 

Introducción al Génesis (Génesis 1:1-2:4)

Génesis es el primero de los cinco libros escritos por Moisés (conocidos colectivamente como el Pentateuco o la Torá). Al parecer, los escribió durante los 40 años que Israel estuvo en el desierto antes de entrar en la tierra de Canaán, la Tierra Prometida, bajo Josué. Los otros cuatro libros de Moisés son Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio.

Pero Moisés vivió mucho tiempo después de los sucesos descritos en el Génesis; entonces ¿dónde consiguió su información? En el Génesis encontramos pruebas de que Moisés la compiló de otros documentos. En algunos casos, él nombra específicamente los documentos anteriores que utilizó. Uno de los más obvios es el de Génesis 5:1: "Este es el libro de las generaciones de Adán". Otro ejemplo curioso se encuentra en Génesis 2:4: "Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados . . ." Algunos eruditos creen que esto se refiere a un documento específico: "Los orígenes de los cielos y de la tierra", que es la fuente de todo el material desde Génesis 1:1 hasta Génesis 2:3.

James Moffatt, erudito británico y traductor bíblico, estaba firmemente convencido de que esta era una referencia a la fuente de la información. En su traducción, hasta transfirió la primera parte de Génesis 2:4 para que sirviera como una introducción de Génesis 1:1. Por lo tanto, su traducción de la Biblia comienza con Génesis 2:4: "Esta es la historia de cómo se formó el universo . . .", antes de entrar a Génesis 1:1.

En Génesis 2:4 la palabra hebrea traducida como "orígenes" literalmente significa "generaciones" o "genealogía". Los eruditos bíblicos reconocen que hay por lo menos otros ocho pasajes en el Génesis en donde se utiliza esta misma palabra, en lo que parece ser una serie de documentos antiguos que en gran parte constituyen la base de este libro.

Por ejemplo, Génesis 6:9 nos informa: "Estas son las generaciones de Noé . . ." El texto entonces nos relata cómo Dios le dijo a Noé que construyera el arca en la que él, su familia y muchas especies de animales serían salvos del diluvio. Luego Génesis 10:1 narra la historia a partir de lo que parece ser un nuevo documento: "Estas son las gene-raciones de los hijos de Noé: Sem, Cam, y Jafet. . ." En Génesis 11:10 encontramos otra narración que nos dice: "Estas son las generaciones de Sem. . ." Encontramos la misma estructura literaria en los relatos de Taré, padre de Abraham (11:27), Ismael (25:12), Isaac (25:19), Esaú (36:1, 9) y Jacob (37:2).

Por los términos hebreos utilizados, parece que estos pasajes son realmente registros genealógicos e historias familiares escritas en la misma época en que sucedieron o muy cerca de ella. Posteriormente, estas crónicas fueron pasando de generación en generación y finalmente fueron recopilados en el libro que conocemos como el Génesis. La diferencia en el estilo de los escritos en cada una de estas secciones nos da otra prueba de que fueron escritas por diferentes autores en épocas distintas y en diferentes culturas. Veamos lo que dice al respecto The Expositor’s Bible Commentary ("Comentario bíblico del expositor"): "De la misma forma en que los escritores de los evangelios del Nuevo Testamento y de los últimos libros históricos del Antiguo Testamento (por ejemplo, Reyes y Crónicas), el autor del Génesis parece haber escrito su libro a partir de ‘archivos’ en los que estaban registradas las grandes obras de Dios en el pasado. Sabemos por las referencias que se encuentran en los libros históricos más antiguos, que tales archivos se crearon desde el principio de la historia de Israel (Éxodo 17:14; Números 21:14; Josué 10:13); así que es razonable suponer que en las casas de los patriarcas y de sus ancestros tribales se conservaron registros semejantes en épocas mucho más antiguas.

"En todo caso, la historia que se narra en el libro del Génesis parece estar compuesta de historias cortas e independientes . . . Si este fuera el caso, no podríamos esperar que hubiera una absoluta uniformidad de estilo, etc., entre todos los relatos individuales . . . Más bien, podríamos esperar que el autor, guiado por Dios, hubiera preservado estos relatos tal como los había recibido, sacrificando la uniformidad en aras de la fidelidad histórica . . .

"Con base en estas observaciones, la imagen que surge es que el Génesis es un relato cuidadosamente elaborado de la historia antigua de Israel, con base en los anales y las tablas genealógicas de los archivos ancestrales de Israel" (1990, tomo 2, pp. 4-5). Y Moisés entonces recopiló y tal vez amplió este material, guiado por la inspiración de Dios.

En hebreo, el libro que conocemos con el nombre de Génesis toma el nombre de la primera palabra del primer versículo: Berishiyth, "En el principio". El nombre Génesis proviene de la traducción griega del Pentateuco conocida como la Septuaginta o versión de los Setenta (normalmente abreviada como LXX) y significa "origen" o "principio".

El Génesis es, de hecho, un libro de orígenes. Su propósito es el de explicar los orígenes. En él están anotados los orígenes del universo, la tierra, el hombre, el pecado, las naciones gentiles, los pueblos israelitas, los pactos y las costumbres sociales de los israelitas. Aunque es el primer libro de la sección de la Biblia conocida como la Torá (llamada con frecuencia "la ley"), el Génesis no es propiamente un libro de leyes; esto es, en su mayor partes es un relato histórico. (Debemos tener en cuenta que, en general, la voz torá significa "enseñanza" e "instrucción".) Sin embargo, el Génesis sí contiene mandamientos específicos, entre ellas: "Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás" (2:17); "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer" (2:24), lo que Jesús citó como parte de la ley de Dios (Mateo 19:4-6); "Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis" (Génesis 9:4), ley que se repite en Levítico 17:11-12. Dios también dijo en el Génesis: "Anda delante de mí y sé perfecto (17:1), lo que es un mandato directo. Además, el Génesis nos revela los orígenes de muchas otras leyes, tales como las referentes al día semanal de reposo (el sábado), la circuncisión, los alimentos permitidos y muchas otras cosas. Es importante que entendamos esto, porque algunos creen que las leyes de Dios que aparecen codificadas en otros libros del Pentateuco no existían anteriormente y, por lo tanto, no estaban dirigidas a toda la humanidad sino solamente al antiguo Israel.

En el Génesis se tratan muchos temas. Como hilos multicolores que se entrelazan en un fino tapiz, cada uno de estos temas está entrelazado en este maravilloso libro. La soberanía de Dios, el pecado y sus consecuencias, la obediencia y la fe, la redención y el perdón, todos estos temas y muchos otros vienen a la luz de una manera clara y contundente. También veremos que muchos de estos temas continúan presentes a todo lo largo de la Biblia.

Elohim (Génesis 1:1-2:4)

En la frase que marca el comienzo de la Biblia, se nos habla acerca del Creador, quien en español se llama Dios. La voz hebrea que en este versículo fue traducida como "Dios" es Elohim. Para entender el propósito de Dios, así como nuestro asombroso potencial, es absolutamente vital entender el significado de esta palabra hebrea.

Elohim es la forma plural de El o Eloah, las cuales se derivan de una raíz que significa "fuerte"; por lo tanto, El y Eloah, al referirse a Dios, quieren decir "el Fuerte". Así que, Elohim, un sustantivo plural, quiere decir literalmente "los Fuertes", y se utiliza para identificar a Dios, quien es omnipotente. Elohim se usa tanto para hablar del Dios verdadero como para señalar los dioses falsos, provenientes de la invención del hombre. Sin embargo, cuando se utiliza para designar al Dios verdadero, la palabra Elohim, sustantivo plural, con frecuencia (pero no siempre) aparece con un verbo en singular, lo que parece ser contrario a las reglas de la gramática. Por ejemplo, en español nosotros diríamos: "Ellos corrieron", que está de acuerdo con las reglas gramaticales; jamás diríamos "Él corrieron", porque el pronombre en singular no concuerda con el verbo en plural. De esta misma forma, nos parecería lógico que el sustantivo plural Elohim debería aparecer con la correspondiente forma del verbo en plural. Pero no siempre sucede así cuando se refiere al verdadero Dios. En Génesis 1:1 leemos: "En el principio creó Dios . . ." Mientras que la palabra traducida como "Dios" es Elohim, un sustantivo plural, la palabra "creó" corresponde a la palabra bara, un verbo en singular. ¿Por qué?

Debemos recordar que con frecuencia Elohim se emplea como un nombre; mejor dicho, un nombre familiar. Otro buen ejemplo de esto lo encontramos en el nombre nacional Estados Unidos. En inglés es un nombre singular. Aunque tiene forma plural, siempre pide el verbo en singular ("es"). Por ejemplo, decimos que Estados Unidos hizo — no hicieron— tal o cual cosa. Claro que también debemos preguntarnos por qué se utiliza un sustantivo plural. La respuesta es que representa una verdadera pluralidad: la nación está compuesta de más de un estado. De la misma forma, ¿por qué el nombre Elohim, siendo plural, se utiliza como si fuera singular? La razón es porque también representa una verdadera pluralidad: la familia divina está compuesta de más de un ser.

Pero ¿por qué, si Elohim es plural, es traducido en la forma singular "Dios"? La respuesta es que en la mayoría de los casos el texto griego inspirado del Nuevo Testamento traduce esta palabra como Theos, la forma singular del sustantivo que significa Dios. Y definitivamente existe un aspecto singular de la familia divina. ¡El Dios verdadero es una pluralidad que está en completo acuerdo y absoluta unidad! Por extraño que parezca, la Biblia nos revela que Dios es una familia de seres espirituales. Con frecuencia, Jesús dejó esto bien claro al hablar acerca del Padre —un ser divino independiente— y de sí mismo como el Hijo de Dios. Esta familia divina siempre actúa, piensa y habla en completa unidad. Y tal vez esto es lo que realza el verbo griego Theos. Pero el hecho de que la palabra Elohim denota claramente una pluralidad de seres divinos es algo comprobado fehacientemente en las Escrituras, incluso en otros dos versículos del Génesis.

En Génesis 1:26 leemos: "Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza . . ." El texto hebreo está muy claro, y la traducción que usa la forma plural es correcta y precisa. Dios, Elohim, ¡es una pluralidad! Ahora bien, algunos leen el versículo 27, que dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó", y afirman que Dios es un solo ser. La explicación sencilla, de acuerdo con la Escritura, es que en el momento de crear, actuó solamente un ser divino: aquel que más adelante se convirtió en Jesucristo (Colosenses 1:16). Según Génesis 1:27, él creó al hombre a su propia imagen, pero como aquel que se convirtió en Jesucristo es la imagen misma del Padre, la afirmación del versículo 26 es totalmente correcta. No existe ninguna contradicción entre el versículo 26 y el 27.

El punto final de esta discusión lo encontramos en Génesis 3:22: "Y dijo el Eterno Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros . . ." No hay lugar a ninguna confusión aquí. La frase "uno de nosotros" tan sólo puede significar que Dios es una pluralidad de seres. Sólo hay un Dios, pero este Dios es una familia espiritual de seres divinos, una familia sin ningún asomo de rivalidad o división, que siempre actúa en completa unidad y armonía.

La creación (Génesis 1:1-2:4)

El capítulo 1 del Génesis nos relata la historia de la creación. Aunque el relato bíblico tiene algunas similitudes superficiales con las fábulas de la creación que tenían los vecinos egipcios, cananeos, babilonios y asirios de Israel, una comparación honrada de estos textos nos revela que la historia del Génesis tiene un carácter único: es sencillo, majestuoso, inspirador y desprovisto de mitos infantiles. En realidad, el relato de la creación del Génesis nos muestra al Dios verdadero con toda su autoridad soberana, su poder incuestionable sobre todos los elementos que en las religiones paganas tienen la reputación de ser dioses: luz, agua, tierra, cuerpos celestiales, criaturas marinas, plan-tas, animales y el hombre.

El versículo 1 describe la creación de los cielos (el plural cielos tal vez se usa aquí para indicar las tres clases de cielo que se mencionan en la Biblia: el lugar de la morada espiritual de Dios, el espacio sideral y la atmósfera de nuestro planeta) y de la tierra, lo cual no implica que todos éstos llegaran a existir al mismo tiempo. Desde mediados del siglo 19 el relato de la creación en Génesis 1 ha sido ridiculizado por los científicos, ateos y no creyentes. Un punto crucial para la afirmación de que Génesis 1 carece de fundamento científico es la idea de que, según la cronología bíblica, tan sólo han transcurrido 6.000 años desde que el universo fue creado. Pero un entendimiento correcto de los dos primeros versículos del Génesis nos muestra que la Biblia permite suponer que el universo es muchísimo más antiguo, incluso de una edad equiparable con los cálculos de muchos científicos. El versículo 1 nos dice que Dios creó los cielos y la tierra en algún momento indefinido del pasado. Luego el versículo 2 nos dice que la tierra estaba "desordenada y vacía" (del hebreo tohú va bohú, que también podría traducirse "caos y confusión"). Pero podemos deducir de lo que dice en Isaías 45:18 que este no fue el estado de la creación original de Dios: "Porque así dijo el Eterno, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó . . ." La palabra traducida como "vano" en este versículo es tohú, la misma palabra que se emplea en Génesis 1:2 para hablar de una condición desolada. Por lo tanto, aunque Dios no creó nuestro planeta en un estado de caos y confusión, llegó a ese estado como consecuencia de una revuelta angelical comandada por Satanás (ver Apocalipsis 12:4; Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-15; Lucas 10:18). Por consiguiente, el relato de la creación que sigue a continuación es en realidad el relato de la renovación de la tierra con el fin de prepararla para la creación del hombre (ver Salmos 104:29-30).

A lo largo del primer capítulo del Génesis se muestra que la creación es un acto deliberado, planeado y con propósito del Dios supremo creador. Esto marca un gran contraste con las fábulas de la creación de las naciones vecinas de Israel que mencionamos anteriormente. Estas naciones elaboraron narraciones épicas acerca de la creación, con dioses que gobernaban el universo sin ni siquiera haberlo creado. En sus relatos, el universo había existido desde siempre, pero en un estado caótico; la labor de los dioses consistía en poner cierto grado de orden en el caos primitivo. En algunos relatos paganos de la creación los dioses crearon el universo, pero ¡lo hicieron en medio de una borrachera! O sea, todo fue por accidente. En otras historias paganas, el universo provino de los dioses; es decir, salió de sus propios cuerpos. Claramente, el relato de la creación del Génesis no tiene nada que ver con los relatos paganos y de ninguna forma pudo haberse derivado o basado en ellos.

La creación del Génesis se presenta en forma muy lógica. Una clave que nos permite entender el relato es tener en cuenta que la historia es contada desde el punto de vista de alguien que está sobre la superficie del planeta, y no mirando desde un punto en el espacio. Es como si Dios quisiera que el lector quedara en medio del acto creativo, observando la obra de la creación que está ocurriendo a su alrededor. Desde una posición terrestre, el lector ve cómo el acto creativo aparentemente se divide en dos etapas, cada una de las cuales se lleva a cabo en tres días de actividad, con los días correspondientes de cada etapa dedicados a los mismos elementos. Parece que la primera etapa comprende desde el primer día hasta el tercero; y que la segunda comprende desde el cuarto día hasta el sexto. Los días primero y cuarto tienen que ver con los cielos; los días segundo y quinto están relacionados con las aguas; y los días tercero y sexto tienen que ver con la tierra.

A partir del modelo de la creación que nos describe Génesis 1, podemos aprender acerca de Dios. Primero, Dios es el Creador viviente, activo y soberano que tiene control absoluto sobre todo. Segundo, Dios es lógico, y todo lo crea según un diseño y con un propósito. Tercero, Dios crea en etapas, en la primera etapa establece el fundamento, en la segunda completa y embellece. Con esto en mente, veamos cómo Dios está trabajando con la humanidad. La primera etapa de la creación de la humanidad fue física; el hombre fue creado según la imagen física e intelectual de Dios y recibió dominio sobre la tierra. La segunda etapa de la creación humana es espiritual, en donde la humanidad está siendo creada según el carácter espiritual de Dios por medio de Jesucristo, para finalmente recibir dominio sobre todas las cosas. En la primera etapa, Dios dio su ley codificada (la ley había sido conocida desde la época de Adán y Eva, pero la escribió en tablas de piedra y la dio en forma codificada). En la segunda etapa, él da su Espíritu, por medio del cual escribe la ley en nuestros corazones. En la primera etapa, Dios obró con los descendientes físicos de un solo hombre; en la segunda, está obrando con su pueblo espiritual, engendrado por él mismo. Es obvio que ¡el Creador todavía está creando, está siguiendo el mismo patrón de creación!

Lectura recomendada: "La edad de la Tierra: ¿Hubo un intervalo entre los dos primeros versículos del Génesis", que aparece en las páginas 12-15 del folleto ¿Se puede confiar en la Biblia?

El día de reposo: el séptimo día de la semana (Génesis 1:1-2:4)

Dios llevó a cabo el acto final de la semana de la creación descansando de la obra que había estado haciendo. Génesis 2:1 nos dice que la creación de los cielos y la tierra, y de todo lo que en ellos hay, fue acabada. El versículo 2 nos dice: "Y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera" (Biblia de Jerusalén). En otras palabras, cuando comenzó el séptimo día de la creación, Dios ya había terminado su labor de creación. En lugar de crear algo físico en el séptimo día, Dios bendijo el séptimo día y lo santificó; es decir, lo apartó de los demás días.

Los tres primeros versículos de Génesis 2 nos narran la designación original del séptimo día como el día de descanso semanal. Dios les reiteró a los israelitas la orden de guardar este mismo día cuando los liberó de Egipto en los días de Moisés (Éxodo 16:4-30; 20:8-11). Aunque la palabra sábado no aparece en Génesis 2 directamente, sí aparece indirectamente. La palabra hebrea shabbath (sábado) es la forma sustantiva del verbo hebreo shabath, que significa cesar, dejar de hacer algo, descansar. El verbo shabath es traducido como "reposó" en los versículos 2 y 3 de Génesis 2. Es como decir que Dios "shabathió" en el séptimo día, el día shabbath. Más aún, Dios usó el mismo verbo shabath en las instrucciones que les dio en Éxodo 23:12, 31:17 y 34:21 diciéndoles que debían descansar y santificar el sábado. Así que de hecho el séptimo día de Génesis 2 fue el primer día de reposo, y es el origen del día de reposo semanal. (Si desea una explicación más completa y detallada acerca del propósito de Dios al crear el sábado semanal y ordenarnos que lo guardemos, no vacile en solicitarnos el folleto El día de reposo cristiano.

 

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