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| Génesis
1:1-2:4
Tópico: El hombre y la mujer en el huerto del Edén |
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Introducción al Génesis (Génesis 1:1-2:4) Génesis es el primero de los cinco libros escritos por
Moisés (conocidos colectivamente como el Pentateuco o la Torá). Al parecer,
los escribió durante los 40 años que Israel estuvo en el desierto antes de
entrar en la tierra de Canaán, la Tierra Prometida, bajo Josué. Los otros
cuatro libros de Moisés son Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Pero Moisés vivió mucho tiempo después de los sucesos
descritos en el Génesis; entonces ¿dónde consiguió su información? En el Génesis
encontramos pruebas de que Moisés la compiló de otros documentos. En algunos
casos, él nombra específicamente los documentos anteriores que utilizó. Uno
de los más obvios es el de Génesis 5:1: "Este es el libro de las
generaciones de Adán". Otro ejemplo curioso se encuentra en Génesis 2:4:
"Estos son los orígenes de los cielos y de la tierra cuando fueron creados
. . ." Algunos eruditos creen que esto se refiere a un documento específico:
"Los orígenes de los cielos y de la tierra", que es la fuente de todo
el material desde Génesis 1:1 hasta Génesis 2:3. James Moffatt, erudito británico y traductor bíblico, estaba firmemente convencido de que esta era una referencia a la fuente de la información. En su traducción, hasta transfirió la primera parte de Génesis 2:4 para que sirviera como una introducción de Génesis 1:1. Por lo tanto, su traducción de la Biblia comienza con Génesis 2:4: "Esta es la historia de cómo se formó el universo . . .", antes de entrar a Génesis 1:1. En Génesis 2:4 la palabra hebrea traducida como "orígenes"
literalmente significa "generaciones" o "genealogía". Los
eruditos bíblicos reconocen que hay por lo menos otros ocho pasajes en el Génesis
en donde se utiliza esta misma palabra, en lo que parece ser una serie de
documentos antiguos que en gran parte constituyen la base de este libro. Por ejemplo, Génesis 6:9 nos informa: "Estas son las
generaciones de Noé . . ." El texto entonces nos relata cómo Dios le dijo
a Noé que construyera el arca en la que él, su familia y muchas especies de
animales serían salvos del diluvio. Luego Génesis 10:1 narra la historia a
partir de lo que parece ser un nuevo documento: "Estas son las
gene-raciones de los hijos de Noé: Sem, Cam, y Jafet. . ." En Génesis
11:10 encontramos otra narración que nos dice: "Estas son las generaciones
de Sem. . ." Encontramos la misma estructura literaria en los relatos de
Taré, padre de Abraham (11:27), Ismael (25:12), Isaac (25:19), Esaú (36:1, 9)
y Jacob (37:2). Por los términos hebreos utilizados, parece que estos
pasajes son realmente registros genealógicos e historias familiares escritas en
la misma época en que sucedieron o muy cerca de ella. Posteriormente, estas crónicas
fueron pasando de generación en generación y finalmente fueron recopilados en
el libro que conocemos como el Génesis. La diferencia en el estilo de los
escritos en cada una de estas secciones nos da otra prueba de que fueron
escritas por diferentes autores en épocas distintas y en diferentes culturas.
Veamos lo que dice al respecto The Expositor’s Bible Commentary ("Comentario
bíblico del expositor"): "De la misma forma en que los escritores de
los evangelios del Nuevo Testamento y de los últimos libros históricos del
Antiguo Testamento (por ejemplo, Reyes y Crónicas), el autor del Génesis
parece haber escrito su libro a partir de ‘archivos’ en los que estaban
registradas las grandes obras de Dios en el pasado. Sabemos por las referencias
que se encuentran en los libros históricos más antiguos, que tales archivos se
crearon desde el principio de la historia de Israel (Éxodo 17:14; Números
21:14; Josué 10:13); así que es razonable suponer que en las casas de los
patriarcas y de sus ancestros tribales se conservaron registros semejantes en épocas
mucho más antiguas. "En todo caso, la historia que se narra en el libro
del Génesis parece estar compuesta de historias cortas e independientes . . .
Si este fuera el caso, no podríamos esperar que hubiera una absoluta
uniformidad de estilo, etc., entre todos los relatos individuales . . . Más
bien, podríamos esperar que el autor, guiado por Dios, hubiera preservado estos
relatos tal como los había recibido, sacrificando la uniformidad en aras de la
fidelidad histórica . . . "Con base en estas observaciones, la imagen que surge
es que el Génesis es un relato cuidadosamente elaborado de la historia antigua
de Israel, con base en los anales y las tablas genealógicas de los archivos
ancestrales de Israel" (1990, tomo 2, pp. 4-5). Y Moisés entonces recopiló
y tal vez amplió este material, guiado por la inspiración de Dios. En hebreo, el libro que conocemos con el nombre de Génesis
toma el nombre de la primera palabra del primer versículo: Berishiyth, "En
el principio". El nombre Génesis proviene de la traducción griega
del Pentateuco conocida como la Septuaginta o versión de los Setenta
(normalmente abreviada como LXX) y significa "origen" o
"principio". El Génesis es, de hecho, un libro de orígenes. Su propósito es el de explicar los orígenes. En él están anotados los orígenes del universo, la tierra, el hombre, el pecado, las naciones gentiles, los pueblos israelitas, los pactos y las costumbres sociales de los israelitas. Aunque es el primer libro de la sección de la Biblia conocida como la Torá (llamada con frecuencia "la ley"), el Génesis no es propiamente un libro de leyes; esto es, en su mayor partes es un relato histórico. (Debemos tener en cuenta que, en general, la voz torá significa "enseñanza" e "instrucción".) Sin embargo, el Génesis sí contiene mandamientos específicos, entre ellas: "Del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás" (2:17); "Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer" (2:24), lo que Jesús citó como parte de la ley de Dios (Mateo 19:4-6); "Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis" (Génesis 9:4), ley que se repite en Levítico 17:11-12. Dios también dijo en el Génesis: "Anda delante de mí y sé perfecto (17:1), lo que es un mandato directo. Además, el Génesis nos revela los orígenes de muchas otras leyes, tales como las referentes al día semanal de reposo (el sábado), la circuncisión, los alimentos permitidos y muchas otras cosas. Es importante que entendamos esto, porque algunos creen que las leyes de Dios que aparecen codificadas en otros libros del Pentateuco no existían anteriormente y, por lo tanto, no estaban dirigidas a toda la humanidad sino solamente al antiguo Israel. En el Génesis se tratan muchos temas. Como hilos
multicolores que se entrelazan en un fino tapiz, cada uno de estos temas está
entrelazado en este maravilloso libro. La soberanía de Dios, el pecado y sus
consecuencias, la obediencia y la fe, la redención y el perdón, todos estos
temas y muchos otros vienen a la luz de una manera clara y contundente. También
veremos que muchos de estos temas continúan presentes a todo lo largo de la
Biblia. Elohim (Génesis 1:1-2:4) En la frase que marca el comienzo de la Biblia, se nos
habla acerca del Creador, quien en español se llama Dios. La voz hebrea
que en este versículo fue traducida como "Dios" es Elohim. Para
entender el propósito de Dios, así como nuestro asombroso potencial, es
absolutamente vital entender el significado de esta palabra hebrea. Elohim es la forma plural de El o Eloah, las cuales se derivan de una raíz que significa "fuerte"; por lo tanto, El y Eloah, al referirse a Dios, quieren decir "el Fuerte". Así que, Elohim, un sustantivo plural, quiere decir literalmente "los Fuertes", y se utiliza para identificar a Dios, quien es omnipotente. Elohim se usa tanto para hablar del Dios verdadero como para señalar los dioses falsos, provenientes de la invención del hombre. Sin embargo, cuando se utiliza para designar al Dios verdadero, la palabra Elohim, sustantivo plural, con frecuencia (pero no siempre) aparece con un verbo en singular, lo que parece ser contrario a las reglas de la gramática. Por ejemplo, en español nosotros diríamos: "Ellos corrieron", que está de acuerdo con las reglas gramaticales; jamás diríamos "Él corrieron", porque el pronombre en singular no concuerda con el verbo en plural. De esta misma forma, nos parecería lógico que el sustantivo plural Elohim debería aparecer con la correspondiente forma del verbo en plural. Pero no siempre sucede así cuando se refiere al verdadero Dios. En Génesis 1:1 leemos: "En el principio creó Dios . . ." Mientras que la palabra traducida como "Dios" es Elohim, un sustantivo plural, la palabra "creó" corresponde a la palabra bara, un verbo en singular. ¿Por qué? Debemos recordar que con frecuencia Elohim se emplea
como un nombre; mejor dicho, un nombre familiar. Otro buen ejemplo de esto lo
encontramos en el nombre nacional Estados Unidos. En inglés es un nombre
singular. Aunque tiene forma plural, siempre pide el verbo en singular
("es"). Por ejemplo, decimos que Estados Unidos hizo — no
hicieron— tal o cual cosa. Claro que también debemos preguntarnos por qué se
utiliza un sustantivo plural. La respuesta es que representa una verdadera
pluralidad: la nación está compuesta de más de un estado. De la misma forma,
¿por qué el nombre Elohim, siendo plural, se utiliza como si fuera
singular? La razón es porque también representa una verdadera pluralidad: la
familia divina está compuesta de más de un ser. Pero ¿por qué, si Elohim es plural, es traducido
en la forma singular "Dios"? La respuesta es que en la mayoría de los
casos el texto griego inspirado del Nuevo Testamento traduce esta palabra como Theos,
la forma singular del sustantivo que significa Dios. Y definitivamente
existe un aspecto singular de la familia divina. ¡El Dios verdadero es una
pluralidad que está en completo acuerdo y absoluta unidad! Por extraño que
parezca, la Biblia nos revela que Dios es una familia de seres
espirituales. Con frecuencia, Jesús dejó esto bien claro al hablar acerca del Padre
—un ser divino independiente— y de sí mismo como el Hijo de
Dios. Esta familia divina siempre actúa, piensa y habla en completa unidad. Y
tal vez esto es lo que realza el verbo griego Theos. Pero el hecho de que
la palabra Elohim denota claramente una pluralidad de seres divinos es
algo comprobado fehacientemente en las Escrituras, incluso en otros dos versículos
del Génesis. En Génesis 1:26 leemos: "Hagamos al hombre a nuestra
imagen, conforme a nuestra semejanza . . ." El texto hebreo está
muy claro, y la traducción que usa la forma plural es correcta y precisa. Dios,
Elohim, ¡es una pluralidad! Ahora bien, algunos leen el versículo 27,
que dice: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de
Dios lo creó; varón y hembra los creó", y afirman que Dios
es un solo ser. La explicación sencilla, de acuerdo con la Escritura, es que en
el momento de crear, actuó solamente un ser divino: aquel que más
adelante se convirtió en Jesucristo (Colosenses 1:16). Según Génesis 1:27, él
creó al hombre a su propia imagen, pero como aquel que se convirtió
en Jesucristo es la imagen misma del Padre, la afirmación del versículo 26 es
totalmente correcta. No existe ninguna contradicción entre el versículo 26 y
el 27. El punto final de esta discusión lo encontramos en Génesis 3:22: "Y dijo el Eterno Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros . . ." No hay lugar a ninguna confusión aquí. La frase "uno de nosotros" tan sólo puede significar que Dios es una pluralidad de seres. Sólo hay un Dios, pero este Dios es una familia espiritual de seres divinos, una familia sin ningún asomo de rivalidad o división, que siempre actúa en completa unidad y armonía. La creación (Génesis 1:1-2:4) El capítulo 1 del Génesis nos relata la historia de la
creación. Aunque el relato bíblico tiene algunas similitudes superficiales con
las fábulas de la creación que tenían los vecinos egipcios, cananeos,
babilonios y asirios de Israel, una comparación honrada de estos textos nos
revela que la historia del Génesis tiene un carácter único: es sencillo,
majestuoso, inspirador y desprovisto de mitos infantiles. En realidad, el relato
de la creación del Génesis nos muestra al Dios verdadero con toda su autoridad
soberana, su poder incuestionable sobre todos los elementos que en las
religiones paganas tienen la reputación de ser dioses: luz, agua, tierra,
cuerpos celestiales, criaturas marinas, plan-tas, animales y el hombre. El versículo 1 describe la creación de los cielos (el
plural cielos tal vez se usa aquí para indicar las tres clases de cielo
que se mencionan en la Biblia: el lugar de la morada espiritual de Dios, el
espacio sideral y la atmósfera de nuestro planeta) y de la tierra, lo cual no
implica que todos éstos llegaran a existir al mismo tiempo. Desde mediados del
siglo 19 el relato de la creación en Génesis 1 ha sido ridiculizado por los
científicos, ateos y no creyentes. Un punto crucial para la afirmación de que
Génesis 1 carece de fundamento científico es la idea de que, según la
cronología bíblica, tan sólo han transcurrido 6.000 años desde que el
universo fue creado. Pero un entendimiento correcto de los dos primeros versículos
del Génesis nos muestra que la Biblia permite suponer que el universo es muchísimo
más antiguo, incluso de una edad equiparable con los cálculos de muchos científicos.
El versículo 1 nos dice que Dios creó los cielos y la tierra en algún momento
indefinido del pasado. Luego el versículo 2 nos dice que la tierra estaba
"desordenada y vacía" (del hebreo tohú va bohú, que también
podría traducirse "caos y confusión"). Pero podemos deducir de lo
que dice en Isaías 45:18 que este no fue el estado de la creación original de
Dios: "Porque así dijo el Eterno, que creó los cielos; él es Dios, el
que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para
que fuese habitada la creó . . ." La palabra traducida como
"vano" en este versículo es tohú, la misma palabra que se
emplea en Génesis 1:2 para hablar de una condición desolada. Por lo tanto,
aunque Dios no creó nuestro planeta en un estado de caos y confusión, llegó
a ese estado como consecuencia de una revuelta angelical comandada por Satanás
(ver Apocalipsis 12:4; Isaías 14:12-14; Ezequiel 28:12-15; Lucas 10:18). Por
consiguiente, el relato de la creación que sigue a continuación es en realidad
el relato de la renovación de la tierra con el fin de prepararla para la
creación del hombre (ver Salmos 104:29-30). A lo largo del primer capítulo del Génesis se muestra que
la creación es un acto deliberado, planeado y con propósito del Dios supremo
creador. Esto marca un gran contraste con las fábulas de la creación de las
naciones vecinas de Israel que mencionamos anteriormente. Estas naciones
elaboraron narraciones épicas acerca de la creación, con dioses que gobernaban
el universo sin ni siquiera haberlo creado. En sus relatos, el universo había
existido desde siempre, pero en un estado caótico; la labor de los dioses
consistía en poner cierto grado de orden en el caos primitivo. En algunos
relatos paganos de la creación los dioses crearon el universo, pero ¡lo
hicieron en medio de una borrachera! O sea, todo fue por accidente. En otras
historias paganas, el universo provino de los dioses; es decir, salió de sus
propios cuerpos. Claramente, el relato de la creación del Génesis no tiene
nada que ver con los relatos paganos y de ninguna forma pudo haberse derivado o
basado en ellos. La creación del Génesis se presenta en forma muy lógica.
Una clave que nos permite entender el relato es tener en cuenta que la historia
es contada desde el punto de vista de alguien que está sobre la superficie del
planeta, y no mirando desde un punto en el espacio. Es como si Dios quisiera que
el lector quedara en medio del acto creativo, observando la obra de la creación
que está ocurriendo a su alrededor. Desde una posición terrestre, el lector ve
cómo el acto creativo aparentemente se divide en dos etapas, cada una de las
cuales se lleva a cabo en tres días de actividad, con los días
correspondientes de cada etapa dedicados a los mismos elementos. Parece que la
primera etapa comprende desde el primer día hasta el tercero; y que la segunda
comprende desde el cuarto día hasta el sexto. Los días primero y cuarto tienen
que ver con los cielos; los días segundo y quinto están relacionados con las
aguas; y los días tercero y sexto tienen que ver con la tierra. A partir del modelo de la creación que nos describe Génesis
1, podemos aprender acerca de Dios. Primero, Dios es el Creador viviente, activo
y soberano que tiene control absoluto sobre todo. Segundo, Dios es lógico, y
todo lo crea según un diseño y con un propósito. Tercero, Dios crea en
etapas, en la primera etapa establece el fundamento, en la segunda completa y
embellece. Con esto en mente, veamos cómo Dios está trabajando con la
humanidad. La primera etapa de la creación de la humanidad fue física; el
hombre fue creado según la imagen física e intelectual de Dios y recibió
dominio sobre la tierra. La segunda etapa de la creación humana es espiritual,
en donde la humanidad está siendo creada según el carácter espiritual de
Dios por medio de Jesucristo, para finalmente recibir dominio sobre todas las
cosas. En la primera etapa, Dios dio su ley codificada (la ley había sido
conocida desde la época de Adán y Eva, pero la escribió en tablas de piedra y
la dio en forma codificada). En la segunda etapa, él da su Espíritu, por medio
del cual escribe la ley en nuestros corazones. En la primera etapa, Dios obró
con los descendientes físicos de un solo hombre; en la segunda, está obrando
con su pueblo espiritual, engendrado por él mismo. Es obvio que ¡el Creador
todavía está creando, está siguiendo el mismo patrón de creación!
El día de reposo: el séptimo día de la semana (Génesis
1:1-2:4) Dios llevó a cabo el acto final de la semana de la creación
descansando de la obra que había estado haciendo. Génesis 2:1 nos dice que la
creación de los cielos y la tierra, y de todo lo que en ellos hay, fue acabada.
El versículo 2 nos dice: "Y dio por concluida Dios en el séptimo día la
labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que
hiciera" (Biblia de Jerusalén). En otras palabras, cuando comenzó el séptimo
día de la creación, Dios ya había terminado su labor de creación. En lugar
de crear algo físico en el séptimo día, Dios bendijo el séptimo día
y lo santificó; es decir, lo apartó de los demás días. Los tres primeros versículos de Génesis 2 nos narran la designación original del séptimo día como el día de descanso semanal. Dios les reiteró a los israelitas la orden de guardar este mismo día cuando los liberó de Egipto en los días de Moisés (Éxodo 16:4-30; 20:8-11). Aunque la palabra sábado no aparece en Génesis 2 directamente, sí aparece indirectamente. La palabra hebrea shabbath (sábado) es la forma sustantiva del verbo hebreo shabath, que significa cesar, dejar de hacer algo, descansar. El verbo shabath es traducido como "reposó" en los versículos 2 y 3 de Génesis 2. Es como decir que Dios "shabathió" en el séptimo día, el día shabbath. Más aún, Dios usó el mismo verbo shabath en las instrucciones que les dio en Éxodo 23:12, 31:17 y 34:21 diciéndoles que debían descansar y santificar el sábado. Así que de hecho el séptimo día de Génesis 2 fue el primer día de reposo, y es el origen del día de reposo semanal. (Si desea una explicación más completa y detallada acerca del propósito de Dios al crear el sábado semanal y ordenarnos que lo guardemos, no vacile en solicitarnos el folleto El día de reposo cristiano.
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